EXT UCM estrena “Ojo con el Bordado” en modalidad online

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Canal en Youtube. La actriz y bordadora Vicky Silva nos invita a admirar la historia de este antiguo oficio en un nuevo capítulo del ciclo “Ojo con las Artes”. 

TALCA. El bordado en arpilleras tiene una vasta historia en nuestro país, arraigada en la antigua tradición folclórica de Isla Negra, desde donde se expandió por toda América Latina con historias testimoniales que dan vida a esta tela. La más grande exponente de esta técnica en el mundo fue Violeta Parra, quien decía que “las arpilleras son como canciones que se pintan”.
La artista Vicky Silva, desde su taller en el Cerro Yungay de Valparaíso nos cuenta que su vida ha estado desde siempre ligada al mundo de los hilos y las lanas, sobre todo por su abuela materna, quien tejía, dibujaba, bordaba y tenía muchas colecciones de arte popular en sus vitrinas, que ella disfrutaba contemplar. “De chica tuve muy poco vínculo con el arte en general, ya que yo nací en el año 75, una época vetada para el arte. Pero, mi abuela materna representa ese espacio, muchas de mis tías bordaban, tejían, hasta tenía una tía juguetera. Todo eso quedó atesorado en mi y con el tiempo ese conocimiento ha ido resurgiendo”, comentó.

EXPERIENCIA
Fundadora de la Compañía Alumbra Creando y protagonista del próximo “Ojo Con Las Artes” en nuestro canal de Youtube, que se estrenará mañana lunes 20 de julio, a las 16:00 horas, lleva 10 años fuertemente unida al bordado. Su principal inspiración: Violeta Parra, quien la marcó desde sus inicios. “Cuando la vi se me caían las lágrimas de emoción de ver la magnitud de su arte. A mí siempre me ha gustado el bordado en arpillera y con lana y al ver su creación me hizo sentir libre, sin límites. Soy mala para seguir patrones, entonces ver su obra me abrió un espacio de confianza”, aseguró. Los cinco años viviendo en México brindaron a esta creadora un imaginario textil rico, histórico y profundo que han inspirado su creación. La actriz de profesión siempre pensó cómo unir estos dos oficios, hasta que en un taller de arpilleras con niños y niñas de La Pintana vio la fuerte relación de los pequeños con el textil como un lugar afectivo. Desde aquel momento, comenzó a explorar la arpillera y a realizar talleres bajo distintos enfoques, biografías, cuentos, historias y recuerdos.