El efecto “encierro” y las necesidades básicas

0
371

Hace poco más de diez días, en el sector norponiente de Curicó, un vecino que vive solo atravesó la calzada para comprar pan en un negocio ubicado casi enfrente de su casa y como no se echó su carnet de identidad a un bolsillo, faltó poco para que la patrulla que controlaba esa área lo llevara detenido.

A raíz de situaciones como la descrita, las percepciones que tienen muchos vecinos (as) son tan variadas como exageradas e incluso, hay dueñas de casa que temen salir a dejar las bolsas de basura, a escasos metros de su hogar.

El término “cuarentena” siempre ha estado asociado inevitablemente a los conceptos de “epidemia” y/o “pandemia”, pero como estas crisis sanitarias no son tan frecuentes (gracias a Dios) no existe regularmente en las poblaciones humanas una disposición, para adaptarse fácilmente a las restricciones y controles que las autoridades deben disponer de modo urgente e imperativo para detener los contagios.

Así, entonces, las consecuencias naturales de este nuevo e ingrato orden de cosas -que desarman las rutinas personales y familiares- generan lo que podría definirse como el “efecto encierro”, con todas las perniciosas incidencias en el ánimo y la salud mental de la gente.

Sin embargo, cuando la comunidad se va adaptando -con una natural lentitud- al confinamiento, aparece el otro escenario que es fácilmente comprensible y que se refiere a las necesidades básicas de toda familia como es el comprar pan, leche, verduras, alimentos no perecibles, etc.

Se supone que la fiscalización en el desplazamiento de personas en las calles y pasajes de cada barrio o sector debe realizarse con cierto rigor, pero también con un mínimo de criterio.

Hace algunos días, en este mismo espacio editorial, sugeríamos que se autorizara a pequeños comerciantes para que recorran en vehículos, los distintos barrios y poblaciones, vendiendo todas esas cosas que son imprescindibles en el día a día de las familias y así evitar que la gente tenga que pedir permisos varias veces a la “comisaría virtual” para salir de sus casas.

Se sabe de algunos feriantes que hacen “reparto a domicilio”…pero son los menos.