El triste adiós en pandemia

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Ya han pasado más de tres meses desde que se declaró la pandemia por Coronavirus en nuestro país, cuando en esos días de marzo el Gobierno anunciaba que entrábamos en la Fase 4.

Volviendo el tiempo atrás, lo más probable es que nunca imaginamos lo que se nos venía por delante. Muchos han dicho que al detenerse y mirar todo este escalofriante panorama, piensan, por solo un instante, que es una película de ficción.. ¡cómo puede ser posible!

Por estos días en Curicó las calles están bastante más vacías, ya no se ven esas aglomeraciones de las que fuimos testigos hace algunas semanas. Y esperamos sinceramente que esta cuarentena sirva para que esos números malditos, que, finalmente, tienen nombre y apellido, empiecen a bajar. 

El panorama en Chile, como en el resto del mundo, parece surrealista, y aunque suene cliché, esta es la peor emergencia que ha vivido el planeta por lo menos en el último siglo.

Porque es verdad, lo que estamos viviendo es una tragedia, y eso que muchos aún no han sentido el peso ni lo grave, ni lo triste de lo que vivimos.

Y una de las cosas más tristes en este último tiempo es cuando muere un ser querido, pues nadie puede acompañar a la familia en esta despedida y si son personas que fallecen producto del Covid-19, es peor aún, porque se activa un protocolo sanitario en el que el proceso de sepultura debe ser muy rápido.

Para muchas, muchas personas en Curicó, este sábado fue un día muy triste, pues murió una gran mujer, quien dedicó su vida a enseñar, educar y entregar mucho cariño a miles de niños, como tía en el kínder del Instituto San Martín. Esos miles de niños, que ya son hombres y mujeres grandes, solo podrán despedirse con una oración, con palabras distantes a su familia, con recuerdos y fotos que sin duda publicarán en las redes sociales, pero no podrán entregar un abrazo apretado a la familia que queda.

Esta es una de las caras más tristes durante la pandemia.

Todo nuestro reconocimiento, cariño y admiración para la querida tía Luchita, como le dijeron con tanto cariño sus pequeños alumnos por tantas décadas.