Respirar es la clave para vivir

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Cuando recién el Coronavirus se transformó en pandemia mundial, era poca la gente que se interesaba por conocer en profundidad de qué se trataba esta enfermedad y la forma en que minaba la salud de los contagiados y que, tras cursar sucesivamente las fases más críticas y sin poder recuperarse, fallecían.

Pero el tiempo ha ido pasando, la mortalidad ha aumentado y todos los medios de comunicación se han hecho eco de las alarmas y entonces, cada día se van conociendo más detalles, no solamente sobre la forma en que el virus actúa en el organismo contagiado sino que también –y muy especialmente– sobre las técnicas que se utilizan para lograr mantener en buenas condiciones a los pacientes y llevarlos hacia una recuperación que, aunque no sea tan rápida como se desearía, al menos los aleje del riesgo de un desenlace fatal.

Ya se sabe que los síntomas más habituales (y que eventualmente en un comienzo podrían parecerse a una gripe común) son fiebre, tos seca y cansancio, pero luego surgen otras severas molestias como dolor de garganta y cabeza, diarrea, conjuntivitis, pérdida del sentido del olfato y/o del gusto, erupciones cutáneas o pérdida del color en los dedos de las manos o de los pies.

Y en la etapa de mayor riesgo, aparece el que quizás sea el peor de los síntomas: la gran dificultad para respirar.

Y aquí queremos detenernos un instante para referirnos al contenido de una crónica aparecida anteayer domingo, con su título en la portada de nuestro diario La Prensa y que se refería justamente a un interesante procedimiento, que ayuda de manera vital a personas afectadas por el Covid-19 y que presentan particularmente serios problemas respiratorios.

La relevancia que tiene esta noticia es que dicha técnica está siendo llevada a cabo por un equipo de profesionales curicanos, integrado por el Dr. Jorge Canteros Gatica en la técnica quirúrgica y, en el plano de la ecografía, por el kinesiólogo, César Bravo Castillo, más la asistencia de la kinesióloga Soledad Márquez, enfermeros y paramédicos, y se realiza en el Hospital local. 

Este procedimiento pone a Curicó en una condición pionera ya que, al menos en la Región del Maule, es el primero en aplicarlo y a nivel nacional aún no se masifica.