No hay que bajar los brazos

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Si bien en términos generales, en este momento resultaría apresurado realizar algún tipo de balance, de igual manera tras las primeras jornadas de la inédita cuarentena en la que se encuentra la zona urbana de Curicó, varios son los puntos que se pueden sacar en limpio. Luego de la entrada en vigencia de la extrema medida, claramente se logró disminuir la cantidad de personas que circuló dentro del perímetro fijado con anterioridad. Si hacemos una comparación con lo que sucede en un “día normal”, aquello quedó en evidencia sobre todo durante la jornada del sábado. Ahora, el gran desafío es conseguir que eso se transforme en “tendencia”, sobre todo considerando el inicio de una nueva semana. Si bien se ha prometido un fuerte control de cara a respetar las restricciones ahora en curso, tal elemento resulta insuficiente de no contar con el apoyo de cada una de las personas que residen en Curicó. 

Recalcar que la necesidad de permanecer en casa “no se trata de un capricho” y hacer de eso “un hábito”, se presenta como uno de los grandes desafíos, pensando en evitar cometer los errores que han quedado en evidencia en otros puntos del país bajo el mismo régimen. Mayor movilidad significa o se traduce en una mayor tasa de contagios, lo cual es precisamente lo que se busca frenar. 

Lo han señalado las propias autoridades: la única forma de evitar que esta restricción de carácter extrema se extienda “por más tiempo de lo deseado”, es respetando las medidas que están asociadas a su implementación. Lograr enmendar el rumbo y bajar la curva de contagios es responsabilidad de todos. Por lo mismo, si bien tras los primeros días de la puesta en marcha de la cuarentena en Curicó, hay razones para decir que el balance es “positivo”, no es el momento de bajar los brazos. Por el contrario, resulta más que necesario mantener ese esfuerzo y sacrificio para así poder superar este complejo escenario.