Cuando el mundo era ancho y ajeno

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Pareciera que la frase en idioma español “el mundo es ancho y ajeno” fuera extremadamente antigua pero en realidad derivó del título homónimo de una novela del escritor peruano Ciro Alegría, publicada en 1941 y con el tiempo -por cierta analogía con episodios humanos- comenzó a usarse frecuentemente.

Esta expresión podría usarse como lo contrario del mundo presente en que todos los países están tan íntimamente conectados que se habla de la “aldea global” y lo que pasó hace apenas tres o cuatro meses en la remota y lejana China llegó, como pandemia, a todo el planeta.

¿En qué se diferencia esta pandemia de varias otras que han afectado a la humanidad, igualmente o más graves que la actual?… Más que nada en la rapidez de la propagación. 

La historia nos cuenta de la epidemia del cólera que llegó a Chile en 1830, habiéndose iniciado en Bengala en 1817 y haber invadido a Europa, en 1823.

De esa terrible epidemia se estuvo escribiendo en los periódicos chilenos con temor de que nos invadiera, junto con la fiebre amarilla. Don Andrés Bello fue quien por primera vez, comenzó a publicar en “El Araucano” sobre escarlatina y cólera, diciendo en uno de sus artículos: “el cólera no es probable que se presente en Chile, atravesando mares inmensos, ni que aparezca en el interior antes de haber visitado los puertos. Si este azote ha de recorrer la tierra, será Chile, según el orden natural, uno de los últimos países que lo sufran. Nuestro comercio es limitado; nuestra población escasa y esparcida y si aparece en un punto, hay aquí más facilidad para aislar el mal y atajar sus progresos que en la mayor parte de las otras naciones del globo”.

Pero, por lo visto, don Andrés se equivocó, porque, no obstante los cordones sanitarios -medida tan inútil como costosa y de confianza engañosa- el cólera adquirió alarmantes caracteres epidémicos: llegó a Valparaíso y poco después estalló en Santiago, extendiéndose luego a gran parte del país.

Hoy el Coronavirus está presente en 197 países y, según recientes estadísticas, hay solamente 14 pequeños estados independientes, que no presentan ningún caso, pero son mayoritariamente de características insulares y/o muy apartados. 

El mundo dejó de ser “ancho y ajeno” hace ya largo tiempo.