Escuchar para actuar

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Si bien puede tener muchísimas lecturas, la salida de Jaime Mañalich de la cartera de Salud responde básicamente a la necesidad de efectuar cambios en la estrategia utilizada para enfrentar la vigente pandemia del Coronavirus. A pesar de ser considerado como uno de los “hombres de confianza” del Presidente Sebastián Piñera (de hecho también había participado en su anterior mandato), luego que los números “lo dejaron de acompañar”, era cuestión de tiempo que tuviera que dar un paso al costado. Sin lugar a dudas que la salida de Mañalich genera que se “descomprima el ambiente”, tras una gestión que no pudo “sustentar las expectativas” que en su momento generó. A modo de ejemplo, recordemos solo un par de declaraciones: “Las fórmulas de proyección con las que yo mismo me seduje en enero, se han derrumbado como castillo de naipes”, dijo el ahora exministro el martes 26 de mayo. “Hay un nivel de pobreza y hacinamiento (…) del cual yo no tenía conciencia de la magnitud que tenía” fueron los dichos que encendieron otra polémica el jueves 28 de mayo.

En definitiva, el doctor Enrique Paris fue el nombre designado para encabezar esta nueva etapa. En los pocos días que lleva a cargo del citado ministerio, se ha notado un manifiesto interés en “abrir la mesa”, incorporando actores que en su momento expresaron públicamente sentirse marginados, entre ellos, los propios alcaldes y otras voces especializadas del área. Claramente lo que se busca es “socializar” la toma de decisiones. En otras palabras, escuchar para después actuar. 

Es tan dramático el actual escenario que presenta nuestro país que, en lo concreto, no hay mayores espacios para sacar algún tipo de “ventaja” o “provecho” de corte político. Nadie debe ser restado, ni se debe restar de esta nueva etapa, donde se pasa de un liderazgo vertical y jerárquico a uno más bien horizontal y colectivo.