¿Fragilidad estadística sobre la pandemia?

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En medio del complejo y dramático escenario al que nos enfrenta el Coronavirus, las autoridades (de todos los niveles) han debido ocuparse de muchos aspectos y variables que se han ido multiplicando, casi en la misma proporción en que van creciendo los contagios.

Si bien la prioridad principal es la atención inmediata de quienes requieren atención urgente al serles detectado el Covid-19, los siguientes pasos son igualmente importantes.

Nunca las estadísticas han sido cosa fácil para cualquiera nación del planeta y por eso los censos  de población (para mencionar un caso más “sencillo”) se realizan separados por un determinado rango de tiempo que, como promedio, es una década.

Pero cuando se trata de estadísticas impuestas por emergencias o crisis como la que están viviendo todos los países a nivel mundial, la cosa se complica mucho más porque se trata de sufrimiento humano, de un impacto social profundo y conmovedor.

Como se explicaba hace poco tiempo y de manera dolorosamente práctica, en un medio de comunicación nacional: “La cifra de fallecidos es un número más complejo de lo que parece; no es bajo o alto en sí mismo, sino que depende del contexto. Por ejemplo, si se muere mi madre, no me calmará el hecho de que el número de casos sea solo uno. Pero, si las 26 personas fallecidas ayer son todos mis familiares y amigos, es un trauma inconmensurable”.

La mortalidad que causa el Coronavirus parece una cifra certera e incuestionable y frecuentemente los medios la comparan con la de otros países y como en las semanas pasadas la cantidad de fallecidos parecía baja, eso pudo haber traído cierta “tranquilidad” en momentos de incertidumbre. 

Las cifras sobre la evolución de la pandemia se trabajan en todos los niveles –desde la célula relativamente pequeña que es una comuna– hasta llegar a la estadística nacional, pasando por las regionales y por último todo se condensa en los informes que debe manejar la Organización de la Salud (OMS) y que –por lo que se ha comentado recientemente– no serían cien por ciento exactas ni confiables.

Así como hace pocos días, en este mismo espacio editorial, dijimos que “no somos números”, debemos reconocer que, estadísticamente hablando, los números sí importan… cuando son correctos y lo más precisos posible.