Límite a la reelección

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Durante la presente semana la Cámara Baja aprobó por amplia mayoría el proyecto que limita la reelección de autoridades, entre ellos senadores y diputados. Dicha iniciativa fue visada con retroactividad incluida, lo que significa que regirá para quienes hoy están en ejercicio. 14 años le tomó al Congreso Nacional convertir en ley el proyecto de reforma constitucional que establece límites a la reelección. Fue el 2006 cuando se presentó por primera vez una moción en ese sentido. Recalcamos aquel punto, pues si bien es de público conocimiento la “lentitud” que presenta el poder Legislativo a la hora de dar curso a ciertos proyectos, tal factor atenta contra el verdadero efecto que, en lo concreto, podría tener una vez que se establezca su aprobación. Eso es justamente lo que ocurre ahora: si la idea base era permitir en la política una “renovación de nombres”, tal escenario ya se presentó en la más reciente elección, claro que con el detalle que en ambas cámaras se elevó el número de integrantes. 

Por lo mismo, es sumamente legítimo formular la siguiente pregunta ¿Cuál será el verdadero cambio que se experimentará tras esto? Lo decimos, porque el modelo o sistema seguirá igual, independiente a que veamos “caras nuevas”. Los últimos días del debate legislativo del citado proyecto más bien se concentró en una disputa de intereses, entre los que “no se querían ir” y los que de alguna manera “tienen el interés de entrar”. Una disputa que volvió a sacar chispas en la ciudadanía, la misma que demuestra una gran desconfianza en la clase política, a la que ve como un “club” más preocupado de sus privilegios que de servir o de entregar soluciones a los chilenos, los mismos que entre comillas, son los que los “eligen”. Esto que planteamos no es para nada nuevo y ha sido materia de discusión: son precisamente los partidos los que de alguna manera “proponen” los nombres a fin de que la ciudadanía los “ratifique”. 

Por último, otro par de acotaciones: el hecho que se limite la reelección, no va a implicar que tales rostros “desaparezcan” del mapa político. Y lo otro: este debate seguirá en curso, sobre todo por la arista ligada a los alcaldes, donde casi un centenar de jefes comunales en ejercicio no podrán competir en la elección fijada para abril de 2021.