Señales de esperanza

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La actual pandemia del Coronavirus que tiene altamente preocupado a todo el mundo, no es la primera crisis sanitaria de este tipo y es un hecho que la humanidad ha debido enfrentar episodios similares y, por cierto, fueron mucho peores, porque en aquellos lejanos años no existían todos los adelantos ni las tecnologías con que se cuenta hoy.

Actualmente, las principales potencias internacionales están dedicadas, con gran voluntad, dedicación, inteligencia y compromiso, a tratar de encontrar una solución al problema que nos afecta a todos.

Desde el mes de marzo, alrededor del mundo hay 119 proyectos en busca de una cura para el Covid-19, con al menos 12 que ya desarrollan pruebas en humanos.

También destacan que es importante crear vacunas que protejan a las personas mayores, ya que este segmento etario responde peor a la vacunación, por lo tanto la primera vacuna desarrollada no tiene por qué ser la mejor.

Por otro lado, los investigadores británicos quieren que se flexibilicen las trabas burocráticas relacionadas al desarrollo de vacunas, para poder iniciar una prueba masiva en seis mil personas y tener el antídoto dentro de los próximos cuatro o cinco meses.

Por otra parte, hay trabajos y estudios bastante avanzados en Rusia, China, Israel y Japón y no sería nada de raro que en el curso de las próximas semanas o meses, aparezcan buenas noticias en torno al descubrimiento de una solución eficaz y segura, para lo cual debe tenerse no solamente fe y esperanza sino que también la paciencia necesaria pues este virus es tremendamente poderoso y ello ha quedado demostrado a lo largo de estos últimos cinco meses.

En todos estos procesos se sigue monitoreando la seguridad, ya que aún podrían aparecer efectos adversos.

La comunidad científica chilena no se queda atrás y hay trabajos encabezados por varias universidades y sobre sus resultados se está informando periódicamente.

En resumen, todo lo obrado al más alto nivel tecnológico, en diversos países, pueden ser interpretados como positivas señales de esperanza de que, por fin, podamos salir de este dramático escenario humano que tanto daño ha producido, no solamente en el aspecto sanitario sino que también en lo económico y social.