Popularidad versus eficiencia

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Mucho se ha hablado en estos meses y en sus anteriores períodos como autoridad, del ministro de Salud, Jaime Mañalich. Que no tiene un buen tono para hablar con los medios de comunicación, que sus opiniones personales se las debiera guardar, que aunque cambie el tono sigue sin ser popular… la verdad es que no ahora, en un tiempo más se podrá evaluar si es eficiente o no, porque su baja popularidad es algo que no podemos negar.

Pero a raíz de poner en la balanza estas características de popularidad versus eficiencia, hay varias situaciones que pueden no tener mucho de una cosa, pero sí bastante de la otra.

Un ejemplo de ello son las multas que se han cursado a diversas instituciones en la ciudad de Curicó, por no tener las condiciones en el exterior para que las personas puedan mantener la distancia física requerida cuando esperan para realizar sus trámites. 

Sin duda esta medida es algo que marcará un ejemplo para otros servicios o instituciones, pues ellos sí tienen responsabilidad en este ámbito. Pero algo que también se debería hacer es cursar multas a las personas que no respetan ese distanciamiento, pues todos los días será un grupo diferente el que espera en las afueras de las diferentes entidades. Sin duda sería una medida muy impopular, pero sí sería efectiva, pues cuando a la gente le duela el bolsillo producto de su irresponsabilidad personal, tal vez será más consciente al momento de hacer las filas, ya que muchos todavía no entienden que deben guardar por lo menos 2 metros de distancia respecto a quienes tiene alrededor. 

Y como ya lo hemos mencionado, otra medida que podría ser poco popular entre la población, pero sí eficiente, sería la obligación de trasladarse a residencias sanitarias cuando las personas no puedan cumplir su cuarentena tras haber sido confirmadas como caso positivo por contagio de Covid-19. 

Esto de decir “la persona no quiso dejar su casa” o “aunque no son las mejores condiciones, prefirió quedarse”, no tiene ningún sentido. Las autoridades no pueden garantizar que esa persona cumpla con las dos semanas de aislamiento, mientras que en una residencia sanitaria no hay otra opción.

Los chilenos somos porfiados y no entendemos, lo hemos dicho, por lo mismo se requiere un poco más de mano dura y así, por fin, podríamos ir bajando la curva de contagios y la lamentable cantidad de personas que han perdido la vida.