El difícil aislamiento

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Desde hace ya varias semanas hemos escuchado una y otra vez que las personas tienen que tratar de quedarse en casa, salvo que sea estrictamente necesario salir. Hacer cuarentena, ya sea obligatoria o voluntaria, pareciera ser la única manera de comenzar a bajar las fatales cifras que cada día esperamos que el Ministerio de Salud entregue a media mañana y que nos impactan por el aumento de casos y personas fallecidas, haciendo pensar que aún no hemos llegado al peak de la pandemia en nuestro país.

Le han pedido a la población que se queden en la casa, que se mantengan en aislamiento. Por Dios que fácil es decirlo, pues en la realidad para millones de personas en Chile es todo lo contrario, es difícil, y para muchos casi imposible. 

Hay miles de personas en nuestro país que si se quedan “cómodamente” en su casa, simplemente no tienen qué comer. 

Para algunos esta es un realidad que no conocían, que es  completamente nueva, o que no se habían dado cuenta de que el problema era tan grave. 

Cumplir con el aislamiento físico en una casa de pocos metros cuadrados, donde viven 10 personas o más, es imposible. Y peor aún cuando una de esas personas esta contagiada con Coronavirus. 

Y con esto dos reflexiones.

Por una parte, se ha dicho mucho últimamente que algunas personas contagiadas no quieren dejar su casa para irse a una residencia sanitaria, pues mala suerte. Las autoridades tienes que tomar “al toro por las astas” y llevar a esas personas para que dejen de infectar a quienes tienen cerca. Punto.

Y por otra parte ha sido efectiva la entrega de cajas de alimentos a las familias y ellos mismos lo agradecen. Así también la entrega del Ingreso Familiar de Emergencia. Pueden haber muchas opiniones, las cosas se podrían hacer mejor o de otra forma, pero también hay que admitir que hay medidas que son buenas y que ayudan a las familias que lo necesitan.

Este sábado comenzó la entrega de cajas de alimentos en el Maule. Esperamos que esta actividad siga y llegue a quienes más lo necesitan. 

Finalmente, decir que si bien podemos cumplir con el aislamiento físico, como lo hacen los mayores de 75 años, no nos olvidemos de ellos, llamemos, porque el aislamiento emocional, puede traer mucha tristeza en sus vidas de encierro.