Nueva ordenanza municipal

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En el actual contexto marcado por la pandemia del Coronavirus, parte del ahora “habitual” paisaje que se observa en las calles de las principales ciudades de la región y del país, son las filas (muchas veces muy extensas) que se forman al exterior tanto de locales comerciales como de recintos de organismos o bien instituciones públicas y privadas. El problema que en general se ha presentado es que tales aglomeraciones han pasado por alto las recomendaciones básicas, destinadas precisamente para evitar la propagación del citado virus. Por estar en una zona pública, quedaban “en tierra de nadie”, por lo que muchas veces, tanto personal de Carabineros, del Ejército o bien inspectores municipales debían actuar exigiendo el respectivo “distanciamiento social” y el uso de artículos de protección como las mascarillas. 

Tal tipo de “vacíos” son los que viene a suprimir la ya vigente ordenanza aprobada por la Municipalidad de Curicó, la cual, entre otros puntos, faculta a funcionarios precisamente del municipio, a fiscalizar el cumplimiento de acciones tan básicas de prevención como el uso de mascarilla en todos los espacios públicos o el aludido distanciamiento cuando se forman filas. Con esto, los citados locales ya sea comerciales o que entregan otro tipo de servicios, también deberán preocuparse por lo que suceda “en el exterior” de sus respectivos recintos (en este caso en la vereda), debiendo garantizar el cumplimiento de las mencionadas normas básicas de prevención sanitaria. La ordenanza que fue aprobada por unanimidad por el concejo municipal, sanciona de manera económica su incumplimiento desde una a cinco Unidades Tributarias Mensuales (UTM). 

Si bien a estas alturas la comunidad debería tener conocimiento y manejar “al derecho y al revés” cada una de las medidas básicas de prevención, lo que se puede observar en las calles da cuenta de un escenario distinto, donde si bien se ha avanzado, aún resta mucho por hacer.