Más allá del simple deber

0
504

No parece ser una mera coincidencia el hecho de que cada 7 de abril, se celebre el Día Mundial de la Salud y cada 12 de mayo se haga lo propio con el Día Internacional de la Enfermera y lo decimos pensando, más que nada, en la trascendente y relevante importancia que todos los hombres y mujeres que trabajan en el área sanitaria y asistencial, están asumiendo en estos difíciles días, semanas y meses, debido a la pandemia del Coronavirus en nuestro país y en todo el planeta.

El Día de la Enfermera (o de la Enfermería) recuerda el nacimiento de Florence Nightingale, la denominada “Dama de la Lámpara” que nació en 1820 (hace exactamente 200 años), en una familia aristocrática adinerada en Italia, pero que creció en Inglaterra. Su vida fue un impresionante ejemplo de lo que es la verdadera vocación, ya que durante su juventud siempre se sintió atraída por ayudar a los pobres y enfermos, algo que en esa época no era bien visto socialmente, ya que de las mujeres se esperaba que se casaran, tuvieran hijos y se dedicaran a su hogar. 

De hecho, Florence rechazó varias propuestas de matrimonio, logró estudiar artes y ciencias, y adquirió algo de experiencia en enfermería en una institución en Alemania.

Pero en estas líneas quisiéramos destacar no solamente a las enfermeras sino que a todas las personas que, en general, se desempeñan en hospitales, consultorios, clínicas y hasta en postas de alejadas áreas rurales. 

La tarea diaria se ha hecho altamente exigente, agotadora y no en todas partes se cuenta con los recursos e insumos que son -o deben ser- imprescindibles. Además, el hecho de estar en la primera línea de atención, implica el riesgo lógico de eventuales contagios lo que agrega una cuota de constante sacrificio.

Y en este sentido es justo destacar el reciente caso de una joven paramédica que falleció afectada por el Covid-19 mientras atendía a sus propios padres, contagiados.

La comunidad en general está adquiriendo una deuda de gratitud con el personal de salud que labora en todo el país y particularmente con aquellas mujeres y hombres que han demostrado que su misión va más allá del simple deber que implica tener un empleo o una profesión.