¿No hay otras alternativas?

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Una de las “polémicas” de la semana en curso, fue el anuncio dado a conocer por el Ejecutivo de reducir el presupuesto anual que otorga el Estado a Bomberos de Chile. Dicha acción generó una “profunda molestia” tanto entre quienes integran la citada institución, como en la población en general, que reconoce el abnegado trabajo que sus miembros desempeñan de manera voluntaria.  

Desde el Gobierno justificaron dicho anuncio, recalcando que se trata de una medida “excepcional”, a fin de enfrentar el actual escenario que vive nuestro país, marcado por el arribo y la propagación de la pandemia del Coronavirus. Por su parte, si bien desde Bomberos señalaron comprender la actual situación de crisis que atraviesa Chile, dicho anuncio fue recibido como “una verdadera bofetada” hacia una institución “que desde 1851” viene desarrollando un “servicio de utilidad pública” de manera “voluntaria y gratuita”.

Ante las “insospechadas consecuencias” de aquella decisión, el enojo se manifestó a la comunidad durante un par de jornadas, donde al unísono las sirenas de los cuarteles de Bomberos a lo largo de Chile, se pusieron en funcionamiento, durante un breve lapso, lo cual obviamente para nadie pasó desapercibido.  

Tras una serie de reuniones entre las partes, utilizando un lenguaje “ad hoc”, en definitiva, “el incendio se controló”, ya que ayer el directorio nacional de Bomberos de Chile, dio a conocer que aprobó la cuestionada reducción, aunque por una cifra mucho menor a la dada a conocer en principio. 

Frente a tal contexto, la pregunta que muchos se hacen, y que por esta tribuna le damos cabida, es la siguiente: ¿No hay acaso otras alternativas para hacer tal tipo de recortes? ¿Por qué se apunta a una institución que cumple un rol tan clave y loable al interior de nuestra sociedad?  El servicio que presta Bomberos de Chile a la comunidad es de un incalculable valor. Frente a ello, por el contrario, más bien su gestión siempre debería fortalecerse.