Cuando miremos hacia atrás

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Este domingo 3 de mayo se cumplen exactamente dos meses, desde que se confirmó el primer caso de una persona contagiada con Covid-19 en Chile, y fue precisamente en la Región del Maule.

Ese día todo era incierto. El mismo ministro de Salud, Jaime Mañalich llegó a Talca, se reunió con el intendente Pablo Milad y otras autoridades, y fueron ellos quienes entregaron la noticia al país. 

Ese martes 3 de marzo, nadie podría siquiera haber imaginado todo lo que vendría en las semanas siguientes. A los pocos días, el 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud declaró a Coronavirus como una epidemia mundial.

Actualmente, en más de 200 países en los que está presente esta enfermedad las cifras son desoladoras: Más de 3,3 millones de personas contagiadas y hasta este sábado, alrededor del mundo eran 238.810 las personas fallecidas por Coronavirus.

Desde ese martes 3 de marzo, la vida de todos cambió y tuvimos que acostumbrarnos a las cuarentenas, los controles y barreras sanitarias, a las largas filas para poder realizar trámites bancarios, por ejemplo, y también las filas para entrar a supermercados y farmacias. A todos estos lugares ya es impensable entrar sin mascarillas, esos elementos que nos acompañarán por mucho tiempo y que incluso se han convertido en un accesorio.

Pero el tiempo tiene que pasar y esta pandemia quedará atrás, aunque sus consecuencias seguirán. 

¿Cómo nos sentiremos en un año, cuando miremos hacia atrás y tengamos que autoevaluar cómo nos comportamos?

¿Seguiremos saludando cordialmente a las personas que nunca dejaron de trabajar, como los colaboradores de supermercados, farmacias, estaciones de bencina, funcionarios públicos, de medios de comunicación y muchos más?

¿Seremos capaces de apreciar que ya no hay que hacer filas para entrar a alguna parte?

¿Qué haremos con tantas mascarillas que compramos para protegernos? Seguramente serán un trofeo, que guardaremos para mostrárselas a hijos o nietos, y les contaremos que las usamos durante meses para cuidarnos y cuidar a los demás.

Todo lo que hagamos hoy, todas las decisiones que tomemos es lo que evaluaremos en un año más. Por eso es tan importante que seamos responsables, conscientes de la gravedad de esta pandemia, y comportarnos a la altura de lo que nuestro país necesita. 

Así, en un año más, podremos sonreír y decir que sí cumplimos con nuestra parte, sí ayudamos a aplanar la curva, sí fuimos parte de la solución y ayudamos a terminar con este virus que tanto daño nos causó.