Las dos caras de la lluvia y el frío

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Como suele ocurrir con muchos fenómenos climáticos “normales” y propios de los ciclos estacionales, cada uno tiene sus aspectos positivos y negativos y ahora que estamos viviendo el amenazante escenario de la pandemia del Covid-19, se advierte en gran parte de la comunidad, un especial cuidado y sensibilidad.

Nuestra zona del Maule (como también buena parte del centro-sur del país) recibió, en el curso de esta semana recién pasada, las primeras lluvias otoñales las que, sin ser particularmente copiosas, sirvieron para apagar definitivamente los focos de incendios forestales que aún permanecían activos en algunos puntos de la provincia de Curicó, siendo el más devastador, el que arrasó con más de 12 mil hectáreas, en la precordillera de la comuna de Molina.

Esa es, sin duda, la parte positiva de las precipitaciones que tanta falta hacen en medio de una sequía, que ya casi supera una década en una gran extensión de nuestra sufrida geografía.

Sin embargo, y como es sabido, después de las lluvias la tierra va perdiendo rápidamente el calor de la superficie; comienzan a bajar las temperaturas y la gente se prepara para combatir el frío, que se va haciendo cada día más marcado. 

Respecto a estas circunstancias es que la Superintendencia del Medio Ambiente, activó la semana pasada su programa de fiscalización para la gestión de episodios críticos (GEC) 2020, a los planes de descontaminación atmosférica (PDA) de Talca-Maule y Valle Central de Curicó.

La estrategia de fiscalización de ambos planes se va a focalizar principalmente en la prohibición de comercializar leña húmeda; en el cumplimiento de emisiones de fuentes fijas como calderas, y para el caso del Valle de Curicó, las restricciones de operaciones de fuentes fijas durante episodios críticos de contaminación. 

Ello es especialmente relevante para disminuir los índices de contaminación, en el marco de la pandemia de Coronavirus que afecta al país.

En este sentido, el seremi del Medio Ambiente de la Región del Maule, Pablo Sepúlveda, hizo especial hincapié en que las personas deben tomar conciencia de que la calefacción residencial a leña, puede generar graves efectos y riesgos en la salud de la población, más aún en esta situación de crisis sanitaria.