Cuando las condiciones lo permitan

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No han transcurrido demasiadas semanas, así que el recuerdo permanece fresco. Nos referimos al rol que tuvieron los alcaldes de cara a conseguir que los estudiantes, como medida preventiva ante el arribo de la pandemia del Coronavirus, permanezcan confinados en sus casas, desde el 16 de marzo. 

Para muchos, de no ser por tal “presión” aquella medida se habría pospuesto por quizás cuantas jornadas más, con consecuencias que a juicio de los expertos en la materia, afortunadamente no conoceremos, puesto que tal grupo pasó a cumplir una estricta cuarentena. Si bien el pasado domingo el propio Presidente de la República, Sebastián Piñera, fue claro en descartar el reinicio de las clases para el lunes venidero, los lazos entre el Ejecutivo y los jefes comunales se volvieron a tensionar tras algunos dichos vertidos por el ministro de Salud, Jaime Mañalich. 

Fue en el contexto de una sesión de la Cámara de Diputados, que se llevó a cabo de manera virtual, cuando Mañalich indicó que, a su juicio, el haber cerrado las escuelas por el Coronavirus se trató de “un grave error”, postura que rápidamente fue refutada desde el propio Palacio de la Moneda, a través de la vocera Karla Rubilar.  

Lo que sí planteó el Presidente, en el contexto de la denominada “Nueva Normalidad”, fue “generar un proceso gradual de retorno una vez pasado el peak, a partir de mayo”, idea que, en general, tampoco cayó muy bien entre los alcaldes. 

En su calidad de sostenedores de la educación pública, tales autoridades están dispuestas a desobedecer órdenes ministeriales si se establece el reinicio de las actividades escolares en el corto plazo. 

Lo concreto es que este “gallito”, respecto a la reanudación de las clases presenciales, nuevamente se está inclinando hacia el lado de los jefes comunales. “Las clases quedan suspendidas hasta que no se pase el período crítico de la pandemia”, subrayó al respecto, el alcalde de Talca, Juan Carlos Díaz. 

Estamos frente a una “amenaza invisible” que no respeta edades ni estratos sociales, que a la fecha ni siquiera cuenta con una vacuna, por lo mismo, a la hora de “ponerle fecha” al aludido retorno, se presenta como algo sensato indicar que tal paso se dará simplemente cuando las condiciones lo permitan.