Un especial Día de la Tierra

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Desde hace ya largos seis meses y como ha ocurrido con casi la totalidad de los medios de comunicación escrita de Chile, nuestro diario La Prensa ha usado mayoritariamente solo dos temas al redactar sus diarias notas editoriales.

En efecto, desde el llamado “Estallido Social” del 18 de octubre del año recién pasado, el tópico obligado era el ambiente caótico derivado de las masivas manifestaciones, con un grado de destrucción y vandalismo que alcanzó niveles extremos.

Más tarde, cuando recién iniciábamos un nuevo año y también una nueva década, el tema que se imponía editorialmente era (y aún lo es) la crisis sanitaria que, habiéndose iniciado como una amenazante epidemia generada por el Coronavirus en la ciudad china de Wuhan, a las pocas semanas fue declarada pandemia mundial por la Organización Mundial de la Salud.

Hoy podría haber sido una honrosa excepción, porque ayer miércoles 22 de abril se cumplió medio siglo de la declaración del Día Mundial de la Tierra… pero no podemos referirnos a esa conmemoración de tan sensible contenido y proyección, sin aludir -de nuevo- al dramático escenario sanitario que enfrenta toda la humanidad. 

En los años recientes este día se ha celebrado en más de 180 países que luchan por la protección del medio ambiente y reducción de las emisiones de CO2 en la atmósfera terrestre.

Y, paradojalmente, en estos últimos seis meses, enormes superficies de la Tierra, como asimismo de los océanos y los espacios aéreos, han tenido un “descanso” a raíz precisamente de las medidas tomadas por las autoridades para evitar la propagación del temido virus del Covid-19.

Una cantidad ínfima de aviones sobrevolando los cielos; muy pocos barcos surcando los mares y tan poca gente recorriendo los bellos paisajes agrestes, que hasta los animales salvajes se acercan hasta las ciudades.

La madre naturaleza está aprovechando este “respiro” y hay más aire puro, tanto en las periferias como en el corazón de los más grandes centros urbanos; al circular menos vehículos hay menos contaminación; un sano silencio ayuda a hacer más llevaderas las “cuarentenas” y en las noches se pueden ver más estrellas.

Este especial cincuentenario debiera hacernos pensar en cuánto daño le hemos hecho a nuestro propio y único hogar posible: el planeta Tierra.