Un llamado a la autoprotección

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Si bien dentro del contexto que nos toca enfrentar, marcado por la pandemia del Coronavirus, el mensaje expresado por los especialistas en salud no ha tenido dobles lecturas (nos referimos a la frase “Quédate en Casa”), solo basta darse una vuelta por el centro de las principales ciudades de la región, para darse cuenta que la gran mayoría de sus habitantes simplemente no puede o no quiere cumplir con tal recomendación. 

En el actual escenario se pueden observar importantes aglomeraciones, ya sea a la hora de ingresar a un banco, un supermercado, farmacias o servicios de diversa índole, generándose justamente lo contrario a lo que en su momento fue recomendado por tales especialistas, de cara a no engrosar el listado de personas portadoras de la citada enfermedad, que sigue cobrando miles de vidas en todo el planeta, dado su rápido nivel de propagación. 

Esto va más allá de un tema ligado a lo laboral (considerando que hay actividades o profesiones donde el “teletrabajo” no tiene cabida), al acto de aprovisionarse de enseres de primerísima necesidad, o bien, de efectuar trámites como el pago de cuentas (donde sí existen alternativas para no moverse de su respectivo domicilio).

Tal como lo ha reflejado este medio de comunicación en sus páginas, este panorama ha tenido protagonistas que han enfocado parte de su labor a desarrollar una serie de acciones netamente preventivas, permitiendo entre quienes de igual manera han salido de casa, minimizar los riesgos de verse expuestos a un contagio. Pero como no se puede tener a un carabinero, a un militar, a un detective o bien a un inspector municipal en cada rincón de la ciudad, la clave para que este nuevo escenario no se transforme en algo aún más caótico pasa por la autoprotección. 

A estas alturas, independiente de las sanciones que se han establecido, el cumplir medidas de carácter preventivas como el uso de mascarilla en el transporte público y privado, o en lugares donde se encuentren 10 o más personas en espacios cerrados, por nombrar solo un par, más bien se presentan como un acto mínimo de conciencia y de respeto, que por las consecuencias que podría implicar, va más allá del círculo netamente individual.