Cómo sobrellevar las cuarentenas

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El tema de las cuarentenas como medidas precautorias ante la amenazante pandemia del Coronavirus, es transversal y afecta a todas las comunidades y, aunque hay sectores de extrema ruralidad con un cierto “aislamiento natural” por sus características geográficas, la gran mayoría de los centros urbanos sobrepoblados son los que presentan los mayores problemas.

No se pueden comparar, por ejemplo,  los hábitos y costumbres sociales de familias que viven en apartadas localidades de la precordillera de nuestra Región del Maule –en que hay viviendas que están separadas a veces por casi un kilómetro o más, una de otra– con los de grupos familiares de poblaciones atiborradas y viviendo en casas “pareadas” .

No es necesario ser psicólogos para comprender que los periodos de cuarentena o encierro prolongado pueden provocar angustia, miedo, estrés, rabia, tristeza o ansiedad que pueden desencadenar en dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad, agotamiento físico o emocional y sensación de soledad.

En aquellos hogares donde hay niños el asunto puede complicar particularmente a las mamás en primer lugar y luego a los padres y hermanos mayores quienes deben darse maña para establecer rutinas para los pequeños que no están en el colegio.

Precisamente, pensando en eso, habría que buscar algún modo que los chicos repasen algunas materias para que no haya un efecto muy marcado en la obligada discontinuidad en el proceso enseñanza-aprendizaje. 

Y en los casos de hogares donde no hay niños se podrán establecer nuevos espacios y criterios para comunicarse ya que, si en condiciones normales se pasaban algo más de dos horas del día juntos en la misma casa, ahora pueden ser nueve o más y es posible que surjan problemas, rabias o rencillas y entonces lo importante es dialogarlo.

En este sentido hay que saber usar criteriosamente los modernos medios de comunicación, especialmente los celulares que son una gran ayuda para estar conectados regularmente con los seres queridos a los cuales no se puede visitar con  la frecuencia que se quisiera, por esto del confinamiento que implican las ya tristemente famosas cuarentenas.