Protocolo vs información inmediata

0
411

Desde el inicio de esta pandemia, desde que se confirmó el primer caso de una persona contagiada por Covid-19 en nuestro país, precisamente en la Región del Maule, los alcaldes a nivel nacional han tenido un rol muy activo y en algunos casos muy importante para ir en ayuda de su comunidad. 

De hecho, fue gracias a la presión ejercida por los jefes comunales que finalmente el Gobierno tomó la decisión de la suspensión de clases, tanto en colegios, como en jardines y universidades, medida que se mantiene de manera indefinida, pues si bien se ha dicho que los escolares podrían volver a los estudios presenciales el lunes 27 de abril, el ministro de Educación ha sido bien claro en decir que esa decisión no se ha tomado. Bueno, pero ese es otro tema.

Ahora lo que nos convoca es este rol que cumplen los alcaldes y otro tipo de roles que se empeñan por cumplir. 

Mucho se ha discutido sobre la entrega de información de personas contagiadas en cada comuna a los jefes comunales, para que puedan ir en ayuda de las personas afectadas y su entorno, aunque el ministro de Salud, Jaime Mañalich, ha sido enfático en señalar que la ley de derecho del paciente les impide entregar dichos datos.

Ahora bien, a pesar de las instrucciones dadas por la autoridad, muchos alcaldes se empeñan a entregar información que no les corresponde hacer pública, pues son los secretarios regionales ministeriales de Salud, quienes entregan el recuento de personas contagiadas por comuna y con especial prudencia, de las personas que han perdido la vida en cada comuna. 

Ese fue el llamado por lo menos en la Región del Maule que hizo el intendente Pablo Milad durante esta semana, pero fue ese mismo día que una alcaldesa comunicó a través de sus redes sociales sobre el fallecimiento de una persona, que si bien su deceso se produjo por causas diferentes a la pandemia, se informó que sí estaba contagiado con Coronavirus. En otra vereda, hubo otro alcalde que prefirió que la autoridad sanitaria entregara la información oficial. 

Y aquí está el dilema, pues ¿de qué sirve o en qué aporta saber inmediatamente la muerte de una persona? Muchos opinan que eso solo puede generar pánico en las comunidades. 

Lo cierto es que, efectivamente necesitamos contar con información rápida y veraz, pero también es necesario que esa información sea oficial.