Un complejo e incierto panorama

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Una de las aéreas que más se ha visto perjudicada tras el arribo de la pandemia del Coronavirus, es sin lugar a dudas la ligada a la cultura y el entretenimiento. Si bien, nadie ni nada se ha salvado de los efectos del Covid-19, queda la sensación que todo lo relacionado a la citada industria ha tenido que recibir un golpe aún mayor, que se traduce en una paralización casi total. Se trata, además, de un rubro que ya venía muy a mal traer luego del “Estallido Social”. 

Actividades que nos parecían tan cotidianas como ir al cine a disfrutar de algún estreno, concurrir a alguna sala para ser testigo de una obra de teatro o de un recital de música, por dar algunos ejemplos, ahora son solo parte de un grupo de buenos recuerdos. La vigente emergencia sanitaria canceló una serie de eventos, la mayoría de ellos pospuestos “hasta nuevo aviso”. La imposibilidad de que los artistas puedan tener contacto directo con su público, los ha privado de la principal fuente de ingresos que tienen. 

Si bien el presente es sumamente complejo, la cuarentena en curso ha generado una necesidad en la población de consumir cultura, escenario donde las redes sociales han adquirido un rol más que clave. El contacto o la cercanía física han dado paso al contacto virtual. Es en ese mundo donde los artistas encontraron un espacio ideal para poder seguir expresándose y por sobre todo, comunicar.  

Si bien un artista de élite puede darse el lujo de dejar de percibir recursos recurriendo a sus ahorros, la gran mayoría no está en un sitial de tal naturaleza. Además no hay que olvidar que dentro de la citada industria hay una serie de trabajos u oficios cuyos ingresos dependen exclusivamente del desarrollo de un evento, por lo que para ellos, una pausa como la actual, los obliga a buscar o generar recursos en otros ámbitos. 

Un ejemplo que fue compartido en estas páginas, es el complejo panorama por el que pasa el centro cultural La Micro de Curicó, cuyos administradores comenzaron una cruzada para recaudar dinero que les permita continuar con el “viaje” iniciado hace cuatro años atrás. 

Se trata de un panorama incierto que al parecer por ahora será la tónica. No hay respuestas certeras y sí miles de interrogantes, en una encrucijada cuyos efectos podrían extenderse por un lapso mucho más largo de lo esperado.