Sumando y restando

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No se trata de ser conformista ni adoptar una actitud remolona y cómoda frente a la pandemia que todos estamos viviendo y que ha venido a transformar nuestra rutina cotidiana que, en todo caso, tampoco era o había sido “una copia feliz del Edén”.

En el diario navegar por Internet no es raro encontrar de pronto a personas serias, estudiosas y maduras, poseedoras de una singular sabiduría y que exponen sensatas reflexiones no exentas de una paradojal sencillez.

Ellos se expresan con una razonable prudencia que se suma a la visión sosegada que dan los años y las experiencias acumuladas y así pueden llegar a conclusiones algo más serenas; menos estresantes y angustiosas, frente a situaciones de crisis.

Entre otras cosas, apuntan con mesura que: “Nada dura para siempre y esta pandemia no es ni será la excepción. Independiente del tiempo que debamos esperar, en algún momento, todo irá volviendo a la normalidad… aunque al parecer, esta vez no todo volvería a ser como antes, si es que podemos demostrar que hemos aprendido ‘la lección’ y podamos revalorar la vida; la naturaleza; la convivencia humana y la generosa y fraterna solidaridad”.

A la hora de sumar y restar… ¿Qué cosas positivas nos ha permitido descubrir este oscuro y penoso período que nos ha tocado vivir?

Aunque muchos no se hayan dado cuenta, las medidas tomadas con buen criterio, han generado escenas que en otras circunstancias serían impagables y dignas de observar, como puede ser la facilidad de trasladarnos de un punto a otro sin tanta congestión en las calles; el sano silencio de ciertas horas; el aire menos contaminado. 

Y así como en Santiago, la polución ha disminuido en un 40 por ciento –permitiendo incluso que algunas aves regresen a sectores de los que habían desaparecido– en el sector poniente de Curicó han retomado sus vuelos varias garzas que ya casi no se veían.

A nivel mundial, el agujero de la capa de ozono ha disminuido, grandemente; los cielos están más despejados (casi no hay aviones en vuelo) y el mar está menos sucio porque los cruceros no son negocio… por el momento.

Sumando y restando, ya veremos cómo evoluciona nuestro complejo tiempo presente.