Más allá del deber…

0
374

La gravísima y devastadora pandemia del Coronavirus lleva vigente ya más de tres meses, desde que surgieron los primeros casos en la remota ciudad china de Wuhan, propagándose luego prácticamente a todo el mundo.

Enfrentar esta crisis ha sido una tarea tremendamente difícil; exigente; desgastadora y ha demandado denodados esfuerzos de miles de profesionales y no sería justo dejar pasar el tiempo sin siquiera detenernos unos instantes para rendir un sencillo, pero sentido homenaje de reconocimiento a todos aquellos hombres y mujeres que están dando lo mejor de sí, en una labor no siempre bien comprendida y valorada por la comunidad.

La gama de especialidades en esta área, tan vital y sensible, es tan amplia y variada como diversas son las enfermedades que deben enfrentar.

En una entrevista reciente, una profesional española -Carmen Gilmartín- ha dicho: “el médico cura, pero la enfermera cuida del paciente y esto implica, con frecuencia, fortalecerlo tanto en sentido emocional como físico cuando, por ejemplo, se le comunica que padece una enfermedad gravísima o que está a punto de morir; tienes que ser casi como una madre para el enfermo”.

Los buenos profesionales de la salud -cualesquiera que sean sus labores específicas-deben ser capaces de sentir el dolor y la angustia del paciente y desear ayudarlo. 

Se requiere bondad y mucha paciencia, pero también es preciso saber tomar decisiones rápidas y actuar sin demora cuando la situación lo exige.

Esta pandemia nefasta ha permitido mostrar facetas humanas de todo tipo y han quedado de relieve muchos casos, en que el desempeño de un sinnúmero de trabajadores de la salud ha ido más allá de un simple deber laboral.

Un episodio desgarrador ocurrió hace muy pocos días en Italia, cuando dos enfermeras se suicidaron tras sucesivas y agotadoras jornadas de trabajo asociadas a la crisis del Coronavirus y la terrible noticia se viralizó en cosa de minutos a nivel mundial. Una de ellas (Daniela Trezzi de 34 años) había sido infectada por el temible virus.

No todos pueden tener la entereza, el coraje y la resiliencia para confrontar un panorama tan complejo como el que vivimos; pero habrá que tener fe, esperanza y apoyarse entre todos para salir adelante y dejar atrás esta verdadera pesadilla.