Fazenda de la Esperanza abre nueva casa para rehabilitar a jóvenes

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Actividad presidida por el obispo Galo Fernández. Mucha gratitud y alegría fue lo que se vivió este domingo durante la bendición de la casa Fazenda en el sector La Quebrada de Villa Prat, comuna de Sagrada Familia.

SAGRADA FAMILIA. En medio de parajes en el sector que lleva a la costa maulina fue construida esta casa tras años de esfuerzo, para contar en la Diócesis de Talca con un lugar para la rehabilitación de jóvenes dependientes de diversas adicciones. Varias donaciones de particulares y el empeño de la comunidad de Villa Prat plasmaron la concreción de Fazenda en el sector La Quebrada, a pocos kilómetros de Villa Prat, convirtiéndose en la segunda casa de esta obra en nuestro país.

“Hacemos un trabajo para la recuperación de hombres y mujeres. Yo personalmente soy fruto de la obra de Fazenda tras 15 años de drogadicción; llevo más de cinco años en proceso de recuperación, logré cambiar de vida y soy parte de esto como voluntario. Estoy hace tres meses en esta misión acá en Chile”, señaló Marcos Félix Junior, uno de los encargados del centro en Villa Prat.

La celebración eucarística fue presidida por el administrador apostólico de Talca, obispo Galo Fernández Villaseca y concelebrada por varios sacerdotes y diáconos. “Llegó este anhelado día por el que muchos han trabajado y contribuido largamente”, comenzó diciendo nuestro pastor en la homilía.

ESTA CASA ES FRUTO DE LA GENEROSIDAD

En la ocasión dio gracias a fray Hans Stapel y Nelson Giovanelli, fundadores de Fazenda en Brasil, al padre Sergio Díaz Cubillos, párroco de Villa Prat, gran promotor de esta obra, Eduardo Fuenzalida “El Walo” y a tantos que hicieron suyo este proyecto. “Bendigo a Dios por esta historia salvadora y me gusta pensar que esto es fruto de la generosidad, fruto de la gracia de la obra de Dios. En el espíritu de Dios confluyen tantos que se comprometen, aportan y trabajan”, mencionó el obispo.

“La providencia ha hecho que este primer domingo de Cuaresma bendigamos esta tierra y esta casa. Este centro que está apartado puede ser de alguna manera ese desierto en que Jesús fue a luchar. A quienes más tenemos que apoyar son aquellos que han tenido que ir a luchar contra la tentación para liberarse de esa lacra que los destruye y que tiene muchos nombres, no es solamente la droga. Hay tantas adicciones que tienen el lugar que le corresponde a Dios y que van haciendo esclavos a las personas. Aprendí escuchando a fray Hans que Fazenda no solo es el lugar especializado para recuperarse de una adicción, antes de eso hay una falta de humanización, de espiritualidad y de Dios”, dijo el padre Galo.

Y agregó: “Por eso la Fazenda solo se entiende centrada en la experiencia de fe, de encuentro con el Señor”.

VOLVER A NACER

Al concluir la Misa se entregaron diversos testimonios, los fundadores, colaboradores y algunos jóvenes ya rehabilitados. Es el caso de Jocelyn: “Caí en la drogadicción y todo lo que eso conlleva, perdí a la familia incluso a mi hija. Incluso tres veces quise matarme. Pidiendo fuerza a Dios el padre Sergio Díaz me habló de Fazenda y fui a Brasil con cerca de 20 personas a iniciar un tratamiento, estaba dispuesta a todo porque había dañado a muchas personas. Mi vida sin Fazenda no tendría sentido, creo que seguiría vagando en las calles. Gracias a Fazenda renací, recuperé mi hogar y a mi hija”.

Luego, se hizo entrega de una serie de reconocimientos a quienes estuvieron involucrados en la construcción del hogar, desde los maestros constructores hasta la arquitecta Romina Fuenzalida Miño. Luego se efectuó el corte de cinta y el obispo Galo Fernández bendijo el lugar.

Este emotivo día concluyó con un almuerzo con todas las personas que fueron parte de este emotivo día.