Una penosa conmemoración

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Con una comprensible y enorme  pena, mezclada con impotencia, la comunidad provincial de Curicó y muy particularmente de la comuna de Molina debería enfrentar mañana la conmemoración del Día Mundial de la Vida Silvestre que cada año corresponde al día 3 de Marzo.

En efecto, los catastros y estadísticas ya dicen que esa parte de la Región del Maule está sufriendo una de las peores tragedias medioambientales y ecológicas que se hayan registrado en su historia y que se traduce en un gigantesco incendio forestal que aún no ha podido ser extinguido y que ha consumido miles de hectáreas de una rica superficie de bosques y arrasando además con buena parte de la fauna. 

Los animales salvajes y las plantas silvestres, además de su valor intrínseco, contribuyen a los aspectos ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos del bienestar humano y el desarrollo sostenible.

Se supone que el Día Mundial de la Vida Silvestre debería brindarnos la ocasión de celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna salvajes, así como de crear conciencia acerca de la multitud de beneficios que la conservación de estas formas de vida tiene para la humanidad. 

Este día también nos recuerda la necesidad urgente de combatir los delitos contra el medioambiente y la disminución de especies causada por la actividad humana, que acarrean consecuencias devastadoras y de gran alcance en el ámbito económico, medioambiental y social. 

El Día Mundial de la Vida Silvestre se celebra este año 2020 bajo el lema “Garantizar el sostenimiento de la vida en la Tierra”, abarcando todas las especies de animales y plantas silvestres como componentes claves de la biodiversidad mundial. 

Sin embargo, las actividades insostenibles y la sobreexplotación de los recursos naturales, están poniendo en peligro la biodiversidad del mundo pues casi una cuarta parte de todas las especies corren actualmente el riesgo de extinguirse en las próximas décadas.