Pena, rabia e impotencia

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Dentro de los versos de esa especie de verdadero himno existencial, titulado “Gracias a la vida”, su autora –la popularísima y gran folclorista chilena Violeta Parra– escribió una línea que dice: “cuando miro al bueno tan lejos del malo”, frase que, en nuestra actual sociedad, lamentablemente no es una realidad o al menos está muy lejos de serlo.

En efecto, es muy triste tener que reconocer que quizás nunca como ahora “el malo ha estado tan aterradoramente cerca del bueno”, haciéndole la vida insufrible.

Sin más argumentos ni razones realmente valederas, la agresividad y la violencia se han estado enseñoreando en las más diversas instancias de la convivencia nacional y faltaría espacio para citar tantos elocuentes ejemplos de este deprimente panorama humano.

Nuestra Región del Maule no ha estado ajena a esta realidad y fue así como en el curso de esta semana que termina se registró un reprochable incidente en el que fue agredido brutalmente el presidente de la agrupación ambientalista “Putagán Libre”, Antonio Torres Guajardo.

El hecho ocurrió en la comuna de Colbún, provincia de Linares y donde este activista ambiental, había denunciado la destrucción de unas loreras en dicho sector.

El presidente de la agrupación Defensores del Alto Maule, Francisco Pulgar Castillo, tomó contacto con la esposa del activista agredido para, en conjunto, iniciar todas las acciones con el fin de hacer justicia respecto a esta repudiable agresión en contra de un defensor del medioambiente ya que el autor de la brutal golpiza (que se produjo sin mediar acción física ninguna por parte de la víctima) estaría plenamente identificado.

Como decíamos más arriba, éste es apenas un ejemplo de las numerosas y  frecuentes manifestaciones de agresividad que se generan en casi todo el territorio  y que derivan en sensaciones de pena, rabia e impotencia por parte de una gran mayoría de gente inocente que vive en una injusta indefensión.