Lo que debió ser el Día del Matrimonio

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Absolutamente sin ningún afán de ser “aguafiestas” sino más bien con el propósito de hacerle algo de justicia a la verdad de la historia, es necesario retroceder al día de ayer 14 de febrero, cuando se celebró, en todo el mundo occidental, el llamado Día de los Enamorados, conocido también como el Día de San Valentín.

En realidad San Valentín fue un médico romano, que se hizo sacerdote y que casaba a los soldados, a pesar de que ello estaba prohibido por el emperador Claudio Segundo, quien lo consideraba incompatible con la carrera de las armas. 

En efecto, muchos jóvenes soldados romanos desertaban y aquellos, aún civiles, se daban cuenta de los riesgos mortales de ir a los campos de batalla y no se enrolaban para así poder casarse con sus amadas y formar una familia.

El emperador, entonces, ordenó decapitar a Valentín en el año 270 antes de Cristo y con el paso del tiempo, comenzó a ser muy venerado en Francia, particularmente en la diócesis de Jumiéges y posteriormente en todo el mundo.

De acuerdo a esa realidad lo que debiera celebrarse cada 14 de febrero, es el “Día del Matrimonio”, basado naturalmente en el AMOR, así con mayúscula, porque tendría que implicar nobles conceptos como hogar, hijos, futuro compartido y finalmente cohesión social.

Los jóvenes jefes de hogar en nuestro país, nunca han tenido un porcentaje mayoritario. Sin embargo, en 1990 representaban un 12,4 por ciento de las jefaturas de hogar, un  porcentaje no menor; pero en la última medición representan apenas un 7,7  por ciento.

Esto ha traído consigo otros cambios, como por ejemplo, aquellos relacionados con los tipos de relaciones de las nuevas familias chilenas y, a medida que ha disminuido la cifra de matrimonios celebrados, aumentan las parejas que optan solamente por convivir.

Estudios recientes indican que los jóvenes están retrasando todo; se independizan más tarde, en parte por los costos y por temor a las responsabilidades que trae consigo sostener un hogar.

Lo de las “separaciones” es otro cuento y da para mucho más que una nota editorial.