Día Nacional de la Prensa

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Aunque no lo parezca, para muchas personas las efemérides son algo insípido, rutinario y hasta “fome”.

Puede ser que algo de razón tengan, pero si se detuvieran a pensar, analizar y hasta investigar con algo más de profundidad ese tema, descubrirían que en ciertas efemérides hay mucho más que simples citas históricas y fechas que se recuerdan una y otra vez.

Una de estas fechas que debería importar a muchos chilenos comunes y corrientes (y no solamente a los periodistas y comunicadores sociales) es precisamente la que se conmemora hoy, 13 de febrero; no tanto por lo que interesa y convoca a la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), sino por el tremendo rol fundacional que cumplió el religioso apóstata fray Camilo Henríquez González, quien fue un hombre visionario, valiente y rebelde (con causa).

No es solamente un gesto de buena crianza y gratitud el hecho de que las generaciones que le sucedieron, lo hayan bautizado con el título de “el primer periodista de Chile” o “padre de la prensa nacional”.

Es que el cura era potencialmente un líder excepcional y ahora, cuando ya han pasado 208 años del nacimiento de “La Aurora de Chile” es justo recordarlo y valorarlo.

No deben ser muchos los periodistas que hayan leído la vibrante proclama que bajo su seudónimo de Quirino Lemáchez, encerraba el ferviente y apasionado llamado a la independencia y la libertad.

Cerramos esta nota editorial con algunas de esas líneas de perfiles históricos: 

“¡Ustedes no son esclavos: ninguno puede mandarlos contra vuestra voluntad. ¿Recibió alguno patentes del cielo que acrediten que deben mandarlos? 

La naturaleza nos hizo iguales y solamente en fuerza de un pacto libre, espontánea y voluntariamente celebrado, puede otro hombre ejercer sobre nosotros una autoridad justa, legítima y razonable… Estaba, pues, escrito, ¡oh pueblos!, en los libros de los eternos destinos, que fueseis libres y venturosos por la influencia de una Constitución vigorosa y un código de leyes sabias!”.