¿Ciudades con “identificación”…?

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Los arrolladores avances tecnológicos en las comunicaciones interpersonales, a través de los cada día más modernos teléfonos celulares, ha hecho que las controversiales y manoseadas redes sociales hayan proliferado geométricamente, convirtiéndose en una especie de pizarra pública gigantesca donde millones de personas pueden no sólo interconectarse sino que, además, sirve para plantear opiniones y sugerencias que van desde lo curioso hasta lo estrambótico,

En el curso de esta semana alguien comenzó a hacer circular en Facebook una idea que sugiere construir una especie de “letrero” de dimensiones poco menos que descomunales, con la palabra CURICÓ e instalarlo en el cerro Carlos Condell.

Y lo más insólito es que se asocia esta “idea” –en un plano atrevidamente comparativo– con el famoso letrero norteamericano “Hollywood”, que desde hace muchos años, es una especial atracción turística de la ciudad de Los Ángeles, en el estado de California.   

Cada letra mide más de 13,7 metros y la palabra completa abarca algo más de 106 metros y puede verse desde gran distancia en la cima del Monte Lee.

¿No sería oportuno y aconsejable hacer aterrizar esta “idea curicana”, que parece estar en el umbral de lo descabellado?

¿Se habrá pensado en los millones de pesos que costaría hacer siquiera un pequeño “remedo” del cartel hollywoodense, cuando los recursos (que seguramente tendría que asumir el municipio) son siempre escasos y existen otras necesidades?

Las ciudades van adquiriendo a través del tiempo una especie de identidad propia. Algo que genera opiniones encontradas respecto a si es el lugar, que nos transmite atracción, o las personas que entran en escena asociados a este.

Por citar algunos ejemplos, la comuna de Teno tiene un letrero modesto y sencillo, ubicado en su acceso sur y Talca tiene otro, en el cabezal norte,

Curicó tiene otros perfiles que lo han hecho muy conocido, apreciado y querido por toda la comunidad local y también a nivel nacional… con eso es más que suficiente, aunque no sería malo poner este tipo de instalaciones en lugares claves y visibles, pero de manera razonable y con un sentido de identidad turística.