El progreso y su “valor agregado”

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Si bien se trata de un proyecto que en estricto rigor aún no ha sido “inaugurado”, su puesta en servicio ya está generando un impacto en diversos ámbitos. Nos referimos a la pavimentación del camino J-55 hasta la propia localidad precordillerana de Los Queñes, en la comuna de Romeral, provincia de Curicó. Uno de los hechos más significativos dice relación al valor que han adquirido las propiedades tanto a un costado de la ruta, como en las propias cercanías. Si previo a tales faenas una hectárea fluctuaba entre tres a cinco millones de pesos, por estos días los valores pueden alcanzar fácilmente los 30 a 40 millones de pesos.

La mejora en la conexión, en este caso, del ámbito vial, también deja el terreno más que fértil al desarrollo de una serie de iniciativas vinculadas, por ejemplo, al área turística, con un crecimiento que puede alcanzar insospechadas alturas. Se podría decir que se trata del “valor agregado” que va de la mano con el progreso.
No solo tiene que ver con una “mayor plusvalía”, más bien implica el mejoramiento en la calidad y condiciones de vida de cientos de personas.

Por estos días llama la atención el nivel de los argumentos que en su tiempo se utilizaron al momento de “justificar” el “rechazo” al desarrollo del aludido proyecto de pavimentación. Debido al “bajo tráfico vehicular que presentaba”, se consideraba una iniciativa “que no era rentable” desde el punto de vista económico, sobre todo tomando en cuenta que su costo superaba los siete mil millones de pesos. Por ello, los recursos que estaban disponibles se enfocaban en iniciativas que en el papel sí contaban con la correspondiente “factibilidad”. Obviamente que se trataba de una postura con una evidente “contradicción”, considerando el estado que presentaba la citada ruta (con el polvo en el verano y el barro en el invierno).

Si bien todo eso ya es parte del pasado, vale la pena brindar un reconocimiento a quienes por decirlo de una manera coloquial “se la jugaron” por dicho proyecto, ya sea insistiendo por él o bien, por su parte, entregando los recursos que se requerían, permitiendo que el Estado asumiera el rol que, para casos de tal naturaleza, es el que se espera que cumpla.