Chillán: a 81 años de una tragedia

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Fue en la fatídica noche del 24 de enero de 1939, cuando se registró uno de los más violentos terremotos que ha sufrido Chile en toda su historia y se estima que es el que ha dejado el mayor número de muertos, que habrían superado los 30 mil en toda la zona amagada (incluyendo a Concepción), aunque solo cinco mil 685 fueron identificados.

De acuerdo al Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile, el epicentro se situó cerca de Quirihue, a 72 kilómetros al oeste de Chillán y con una profundidad de 100 kilómetros.

El fenómeno tuvo una magnitud de 8,3 Richter y una intensidad de 10 en la escala de Mercalli, siendo percibido desde Valparaíso a Temuco.

La zona afectada no solo recibió la ayuda de los chilenos, sino que vino también desde Argentina y de los barcos de guerra ingleses que se hallaban en aguas nacionales, debido a la ya casi declarada Segunda Guerra Mundial.

Tanto el mundo público como privado, iniciaron campañas para ayudar a los miles de damnificados de la zona, que incluyó la creación de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), con el objetivo de ayudar a la formación de sociedades anónimas controladas por el Estado.

Además, se crearía la Corporación de Reconstrucción y Auxilio (la actual Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi), para prestar ayuda a los damnificados.

Al día siguiente del terremoto, el presidente de la época, Pedro Aguirre Cerda, se trasladó en tren hasta Linares y de ahí en automóvil a Concepción, visitando los sitios afectados para abordar desde allí la respuesta inmediata a la tragedia.

El mandatario radical impulsó una ley para exigir nuevas normas de ingeniería en las construcciones, debiendo contar desde ese mismo año con una estructura antisísmica.

Contra lo que muchos piensan, el nombre de Chillán Viejo no se deriva de ese terremoto, sino que de otro anterior e igualmente devastador que había ocurrido en 1835.