Una amenaza latente

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Es una realidad que se hace presente prácticamente en cada verano en una vasta zona del país y frente a la cual ninguna medida de precaución es exagerada, particularmente entre las personas que acostumbran a hacer camping o efectuar algún trabajo de temporada en zonas rurales y especialmente en el área precordillerana. Nos estamos refiriendo, por cierto, al contagio por el temido virus Hanta, que en los últimos años ha cobrado la vida de decenas de personas de diferentes edades. 

Como ya se sabe –gracias a positivas campañas promovidas por las autoridades sanitarias– esta enfermedad, que se define clínicamente como Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus  (SCPH), los casos con resultados fatales han disminuido notoriamente. Lo más peligroso es que los primeros síntomas pueden confundirse con un simple resfrío y por otra parte, el virus es invisible a los ojos y está presente en el aire, en donde flotan partículas microscópicas entre las cuales están los desechos de las orinas o excrementos del ratón de cola larga que es el principal foco de contagio. 

Se consideran actividades de bastante riesgo: manipular leña internarse en bosques, observar roedores entrar a recintos cerrados y realizar diversas actividades agrícolas. Asimismo, el virus se caracteriza en la fase inicial con síntomas de fiebre, mialgias, vómitos, diarrea, náuseas, dolor abdominal y cefalea y puede tener un período de incubación en el cuerpo de hasta 45 días, sin presentar ningún síntoma, pero luego el deterioro general se hace muy marcado con tendencia incluso al shock y falla respiratoria. 

Los expertos en esta materia afirman que las medidas de contención se pueden  aportar solo en unidades de cuidados críticos y son fundamentales para una recuperación. El ratón colilargo está presente entre Coquimbo y Aysén y lamentablemente, debido a los numerosos incendios forestales, se desplaza erráticamente y se procrea en lugares en que antes no lo hacía, lo que aumenta el peligro. 

Por ello es aconsejable la limpieza en zonas de alojamiento, usando agua con cloro de uso doméstico y mientras se hace esa actividad usar mascarillas.