Una de las pocas noticias buenas

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Dentro de todo el acontecer reciente a nivel nacional –que no ha sido muy esperanzador que digamos,– una de las pocas buenas noticias que es digna de aplauso, es la que fue dada a conocer hace pocos días y tiene que ver con un tema muy sensible e importante para la salud de todos los chilenos en general.

En efecto, se trata de la promulgación de la ley 21.198, despachada en diciembre desde el Congreso y publicada el miércoles pasado en el Diario Oficial.

El nuevo cuerpo legal busca reducir radicalmente el precio de los remedios; mejorar su acceso y contar con una mayor disponibilidad de los fármacos a contar desde el 6 de abril próximo, cuando entre en vigencia.

La ley apunta a “cambiar la naturaleza, la función y sobre todo la voluntad y el sentido de urgencia de la Central Nacional de Abastecimientos (Cenabast), que “cumplía un rol que no era suficiente y ahora le estamos dando muchas más atribuciones y funciones”, destacó el Presidente Piñera durante la reciente ceremonia de promulgación, en La Moneda.

Aunque muchos pueden pensar que esto es una “consecuencia” del llamado “estallido social”, la verdad es que la Fiscalía Nacional Económica había iniciado en abril del año 2018, una investigación oficial sobre el mercado de los medicamentos y cuyas conclusiones se dieron a conocer coincidentemente, justo en octubre de 2019.

Por largos años éste ha sido un tema altamente preocupante, ya que casi un 38 por ciento del gasto en salud de la población está destinado a la compra de medicamentos, porcentaje que se agrava muchísimo en el caso de los adultos mayores.

En el Congreso, a su vez, se analiza una nueva Ley de Fármacos que contempla la obligación para los médicos de recetar medicamentos por denominación común internacional (en vez de solo los originales) y la comercialización de medicamentos de venta directa en supermercados.

Por ahora, la nueva ley permitirá a la Cenabast intermediar la compra de medicamentos para pequeñas farmacias y almacenes farmacéuticos, permitiendo una fuerte reducción en los precios, de hasta un 80 por ciento respecto a los valores actuales.