Conciencia sobre el reciclaje

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Aunque para muchos compatriotas no lo pareciera, hay una directa y comprensible relación entre los efectos devastadores del cambio climático en todo el mundo y la toma de conciencia sobre los notables beneficios que conlleva la capacidad y la voluntad de reciclar los desechos de miles de productos como también los residuos de materia orgánica.
Si se hiciera una especie de ranking sobre los países que han alcanzado un buen nivel de reciclaje, lamentablemente Chile no estaría en los lugares de vanguardia.
Bastaría saber cuánta es la superficie que en nuestro territorio se ocupa para depositar la basura, creando los llamados “rellenos sanitarios”, para comprobar que los chilenos no tienen mayor conciencia respecto de esta materia que incide de manera tan vital y estratégica en la calidad de vida.
Los residuos, su gestión, eliminación y reciclaje, se encuentra entre las mayores problemáticas a nivel medioambiental que se deberán enfrentar en este siglo.
Vivimos en un mundo que se basa en un consumo excesivo, lo que cada vez genera más desechos, con las nefastas consecuencias que tiene para los entornos naturales.
Si bien no existe propiamente un ranking sobre esta materia, en organismos internacionales como las Naciones Unidades, hay instancias que permiten -a grosso modo- conocer cuáles son las naciones que revelan una mejor conciencia y de acuerdo a ello, se sabe que Suiza es el país que más recicla en el mundo.
Pero no siempre fue así pues si ahora la reconocemos por sus prados verdes; sus montañas cuidadas y su impecable limpieza, lo cierto es que en los años 80 este pequeño Estado europeo estuvo al borde de una catástrofe a nivel ecológico; sus ríos estaban muy contaminados por nitratos y fosfatos; sus tierras por metales pesados y cada año se producían miles y miles de toneladas de desechos.
Entonces, hubo que tomar medidas drásticas y el tiempo ha demostrado que esa era la mejor opción.
En Suiza el reciclaje es obligatorio y de hecho, si no se hace, hay multas que pueden ascender hasta los 10 mil euros.
Con el reciclaje a gran escala logramos, por un lado, ahorrar dinero, puesto que reciclar es más barato que fabricar de nuevo, pero también damos una respuesta a los grandes problemas sociales y medioambientales.