El peligro de un sol que golpea

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A pesar de las constantes advertencias de expertos, no solo en Chile, sino alrededor del mundo, algunas personas aún no entienden los peligros a los que se arriesgan al exponerse de manera permanente y constante sin protección a los rayos UV.

Antiguamente, tomar sol era la tónica del verano, para obtener un “bronceado fascinante” y era en general elogiado por muchos, al tener las personas un aspecto más saludable, dejando atrás un color pálido que muchos asociaban a enfermedad.

La realidad es que el color de la piel no tiene porqué ser una señal de salud o enfermedad sin tener en la mano exámenes médicos que digan una u otra cosa. 

El cáncer a la piel es el mayor temor y la consecuencia más extrema de exponerse al sol sin una protección adecuada, pero también hay otras situaciones a las que se arriesgan quienes aún, y a pesar de todas las recomendaciones, aún no le dan la importancia que amerita. 

En este sentido, las personas también se exponen a sufrir quemaduras de consideración, que afectan las primeras capas de la piel y duran algunos días. Pero si la exposición es más intensa  se puede producir un daño en capas más profundas, y que pueden llegar a causar ampollas, edemas y mucho dolor.  

Algo no menor es que también se puede producir el envejecimiento de la piel, causado por el daño que provocan los rayos ultra violeta. 

También pueden estar expuestos a golpes de calor, presentándose dolores de cabeza, pulso acelerado, mareo, nauseas, debilidad. Si no se trata bien, esto puede provocar una insolación, con síntomas muchos más graves como convulsiones, vómitos, coma e incluso la muerte. 

Este es un tema que simplemente no se puede tomar a la ligera, como se hizo durante décadas, cuando tal vez la exposición al sol no era tan dañina como lo es ahora. 

No es difícil tener una actitud prudente respecto al sol, basta con tener un poco de cabeza y poner en práctica las recomendaciones que tantas veces nos han dado y son conocidas por la ciudadanía.