El menor impacto posible

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Tal como lo hemos señalado en oportunidades anteriores en este mismo espacio, si bien depende del nivel y del lapso de “intervención” que vaya de la mano con las respectivas faenas, en términos generales, “todo progreso tiene un costo”. Cuando hablamos de costo, nos referimos a algo que va más allá de lo estrictamente monetario. Se trata de una máxima que está en el inconsciente de quienes en algún momento se han visto de alguna manera “afectados” por el desarrollo de las obras ligadas a un proyecto, y que se acepta considerando los “beneficios” que a la larga debería entregar. Por estos días, cientos son las familias de Curicó, que deben lidiar con los trabajos que van de la mano con el denominado eje vial “Freire-Alessandri”. Entendiendo su importancia desde el punto de vista, por ejemplo, del tráfico vehicular, se trata de una ambiciosa iniciativa que busca cambiarle el rostro a tales arterias, tal como ha ocurrido en “vías claves” en otras ciudades, tanto de la región como del país. 

Considerando el acuerdo tácito relacionado al aceptar las “molestias” que van de la mano del progreso, independiente a lo que impliquen las faenas, a estas alturas existe un consenso entre la ciudadanía que los avances de tal tipo no necesariamente implica que se deban ejecutar “a cualquier costo”. Siempre debe existir un plan a fin de mitigar el impacto que signifique el desarrollo de las obras, el cual tras ser consensuado, requerirá ser informado a la comunidad, por la mayor cantidad de soportes posibles (reuniones, medios de comunicación, redes sociales, etc.). Es justamente la “falta de información” sobre una de las obras “paralelas” al aludido eje vial el factor que ahora ha generado molestia entre quienes residen en la zona. Estamos hablando de un colector de aguas lluvias, que sí o sí debe instalarse por estos días, pues de ser a futuro, implicaría tener que volver a “romper” y excavar el sector. 

Mirando el vaso medio lleno, aún se está a tiempo para que los organismos pertinentes puedan diseñar un plan acorde a las observaciones planteadas por los vecinos, que a la larga implique el menor impacto posible en habitual desarrollo de sus vidas.