Lamentarse después no aporta

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Hay un dicho que tiene mucho de cierto: “Todos somos generales después de la guerra”, pues claro, porque cuando miramos hacia atrás vemos todos los errores cometidos y desde otra perspectiva analizamos qué se podría haber hecho diferente o de mejor manera para salir victoriosos de esta “guerra”, situación, problema, conflicto…

Pero la realidad no es así. Luego de errores, discrepancias, omisiones, desinterés, y que debido a ellos se haya producido un siniestro, por ejemplo, de nada sirve pensar qué se podría haber hecho mejor.

Ese es el caso de la ruinosa Iglesia San Francisco, pues ahora muchos tienen ideas de todo lo que se podría haber hecho de otra manera, para que no se produjeran ese 27 de noviembre tres incendios que terminaron por destruir el templo, un local ubicado al costado y lo que eran las dependencias del convento. 

Ahora los vecinos del sector del Barrio San Francisco están exigiendo respuestas y soluciones a las autoridades, tanto locales, como regionales, e incluso al Consejo de Monumentos Nacionales, que de poco y nada sirve una institución que solo se encarga de poner trabas a quienes quieren recuperar ciertos espacios y lugares que han marcado la historia de las ciudades.

Han pasado más de dos semanas y aún no se sabe el resultado de los informes técnicos solicitados con tanta urgencia, con un peligro inminente en el lugar de que se produzca otro incendio o que la pared que da hacia calle Las Heras se derrumbe en cualquier momento y por supuesto, sin previo aviso.

Ahora es el momento de actuar y rápido. Que lleguen los informes, que se tomen decisiones y decir de una vez por todas si el templo se reconstruye, se hace algo nuevo o el terreno queda ahí hasta nuevo aviso.

Los vecinos del sector exigen respuestas, al igual que muchos curicanos.