Cuidar los espacios de todos

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Ya son muchos días en los que las manifestaciones masivas y pacíficas –que se realizan en la mayoría de las ciudades del país- protagonizadas por la ciudadanía exigiendo sus derechos, mejor calidad de vida, cambio de la Constitución y, en definitiva, el término de los abusos en las más diversas áreas; han quedado en un segundo plano debido a los condenable hechos de violencia, actos vandálicos y delincuencia que empañan todo lo bueno que quiere mostrar la comunidad.

Esto se ha visto reflejado en muchas regiones del país, como lo que pasó esta semana en Quilicura con la quema de un centro comercial, o lo que ocurre cada día en Talca, en plena Plaza de Armas, con barricadas de fuego que atemorizan a los vecinos que deben encerrarse en sus casas. 

Lo mismo está pasando desde hace varios días en la Alameda Manso de Velasco de Curicó, lugar que se ha convertido en la zona cero de la destrucción  en esta ciudad, pues el nivel de vandalismo y delincuencia que se ha generado en este tradicional paseo para toda la comunidad ha llegado a un punto nunca antes visto en la zona.

Mobiliario urbano completamente destruido, la cancha de la población Caupolicán vandalizada, semáforos arrancados desde su base, incluso los contenedores para el reciclaje se botellas plásticas han sido quemados.

Pero el problema de todo esto, más allá de la limpieza, la reposición de lo destruido y los recursos que se tendrán que gastar  en ello, es el costo que tiene para las personas.

Son muchos los curicanos que han comentado sentir una pena profunda por el estado en el que está quedando la Alameda, pues si bien están totalmente de acuerdo con las demandas ciudadanas y las apoyan, no pueden entender por qué algunos se dedican a destrozar, quemar y destruir espacios que son de todos.

Y así se sienten muchos, a lo largo de todo el país, pues es un deseo masivo que se produzca un cambio profundo en Chile, pero… ¿a qué costo?

Incluso esto ha servido para que otros países nos hagan pensar en lo que está pasando en Chile, manifestando que ellos marchan, se manifiestan, pero no queman su país.