Economista asegura que el ingreso mínimo garantizado no alcanza para vivir y no apunta a reducir la desigualdad

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Análisis. Haydée Fonseca analizó propuesta del Gobierno de asegurar una renta de $350 mil a quienes hoy ganan el sueldo mínimo.

TALCA.  La académica de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Uni-versidad Católica del Maule (UCM) y doctora en Economía, Haydée Fonseca, analizó la Agenda Social del Gobierno y en particular el ingreso mínimo garantizado de $350.000 mensuales.

La experta dijo que no se trata de un aumento del salario mínimo, sino más bien de un subsidio. “Esta diferenciación es relevante, pues implica que no será asumido por las empresas, sino por el Gobierno y que no es imponible. Según el anuncio, dicho subsidio estatal estará dirigido a los trabajadores de 18 a 65 años, que perciban el salario mínimo ($301.000) o hasta $370.000 y que pertenezcan al 90% de los hogares más vulnerados”, detalló. 

Explicó que el monto máximo del subsidio es de $49.000, lo que representa un ingreso adicional diario de $1.633. “El subsidio es equivalente al 20% del salario mínimo líquido, es decir, realmente no es un aumento menor en los ingresos familiares, sin embargo, sigue sin ser suficiente para asumir los gastos mensuales”.

INSUFICIENTE

A modo de ejemplo, la experta detalló que si una persona gana el salario mínimo, la renta líquida que recibirá será de 301 mil pesos -a contar del 1 de marzo de 2019- a lo que se debe restar la AFP, salud, seguro de cesantía, lo que da un resultado de 246.429 pesos, más el subsidio anunciado que da como resultado un ingreso real de 295.429 pesos.

Subrayó que para una persona sin carga, una posible distribución de sus gastos sería 36.400 pesos en transporte, 42.840 pesos para la canasta básica de alimentos, 39.000 pesos los servicios básicos y 177.189 pesos para arriendo”. Lo anterior, sin incluir otros ítems importantes como vestuario y calzado, salud, educación, ocio y deudas. “Concluimos, entonces, que el ingreso mínimo garantizado no alcanza para vivir”, afirmó Fonseca.

Ahondó que dado que el ingreso mínimo garantizado sigue representando un salario de subsistencia, dificulta a las familias vulneradas la posibilidad de invertir en recursos de capital (físico y humano) que le permita mejorar su condición de vida y la de su próxima generación. 

“Asimismo, se deberá tener mucho cuidado sobre cuál será la fuente de financiamiento del subsidio. Como es un gasto que será asumido por el Gobierno, significa que será financiado con el pago de impuestos, lo cual impactaría en términos de disminuir los niveles de desigualdad solo bajo un esquema tributario progresivo”.