Destrucción sin sentido

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Se ha cumplido más de un mes desde que ese viernes 18 de octubre comenzó una revolución social nunca antes vista en el país. Y en estos más de 30 días se han vivido hechos de la más alta diversidad en todo el territorio nacional, desde la marcha más grande de Chile que se vivió en Plaza Baquedano en Santiago, hasta donde llegaron más de un millón 200 mil personas pasando por la quema de estaciones de Metro, manifestaciones pacíficas en distintas ciudades, acuerdos que se veían muy difíciles y que ahora se están concretando; pero también los saqueos, incendios en locales comerciales, supermercados y mobiliario urbano.

Una vez más reiteramos que la gran mayoría de los chilenos está de acuerdo en que todas las demandas sociales son peticiones más que justas, debido al alto grado de 

desigualdad que por décadas se perpetuó en diversas áreas.

Sin embargo, el alto grado de violencia y delincuencia que se ha visto en las calles no tiene sentido. Como ya dijimos, se han quemado estaciones de Metro en la Región Metropolitana, supermercados en varias ciudades, Bancos, semáforos, señalética, mobiliario urbano, locales comerciales, esta semana una caseta de ferrocarriles en Curicó; prácticamente todos los días, algunas personas prenden fuego a barricadas en muchas ciudades.

Toda esta destrucción tendrá que ser reparada, tendrá que ser repuesta y los recursos que se tendrán que invertir para eso en la gran mayoría serán recursos públicos, repercutiendo en toda la sociedad. 

Se echan de menos las marchas pacíficas que fueron un ejemplo durante los primeros días desde este estallido social, donde familias completas, niños, jóvenes, adultos mayores, salían a protestar y exigir sus derechos.

En cambio, ahora la escena en muchas partes son encapuchados que prenden fuego a las barricadas y destruyen lo que encuentran a su paso. Es difícil comprender qué se puede lograr con este tipo de acciones.