Rector de la UCM plantea el desafío de reformar el modelo económico chileno desde las universidades

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Crisis. “Todas las instituciones debemos reflexionar profundamente sobre lo que ocurrió y lo que viene. Por una parte, entender por qué llegamos a esta situación, todos tenemos algún grado de responsabilidad”, sostuvo Durán.

CURICÓ. Repensar el modelo económico de Chile para hacerlo más social, fortalecer los vínculos que generan las instituciones de educación superior con las comunidades locales, replantear la formación que entregan las casas de estudios, entre otras materias son las que reflexionó en entrevista el rector de la Universidad Católica del Maule (UCM), Diego Durán.

¿Cuál es su opinión respecto del acuerdo político anunciado por una nueva Constitución para Chile?

“Es una gran noticia para el país, no era evidente y costó muchísimo, son distintos grupos con distintas sensibilidades ideológicas, es bastante significativo y a mi juicio permite recoger las inquietudes de la sociedad, lo que creo tendrá una muy buena llegada en la ciudadanía”.

¿Qué garantías deben estar dadas para que este acuerdo fructifique?

“En primer lugar, que se respete el acuerdo y que exista un trabajo sostenido para este. Debe existir un cierto nivel de paz, y por eso el llamado del presidente Sebastián Piñera a lograr una tranquilidad en la sociedad que permita avanzar. Otras cosas son las que la sociedad pide, algunas acciones deben ser inmediatas y otras al largo plazo, pero sin duda tienen que existir acciones concretas hoy, Chile no puede seguir siendo el mismo respecto de lo que hemos vivido, por lo tanto, no basta con este acuerdo, el cual sin duda puede descomprimir, pero se debe seguir avanzando”.

¿Cuál es su posición respecto de los casos de violencia, violaciones a los derechos humanos y represión excesiva que han expuesto desde el Consejo de Rectores?

“Creo que es uno de los momentos más oscuros en este proceso, las muertes siempre son lamentables, pero también los daños producidos por esta manera de reprimir que escapa muchas veces a aquello que ocasiona las acciones. La mutilación que se han visto muchos ciudadanos, entre ellos muchos estudiantes, nosotros también hemos tenido casos de estudiantes que han sido afectados por golpe de lacrimógenas en el rostro recibido directamente. Según el relato de los mismos estudiantes, el disparo fue dirigido al rostro, por lo tanto, eso es tremendamente negativo. Creo que aquí el país y sus fuerzas de orden deben hacer un análisis de sus protocolos para hacerlos mucho más efectivos. No podemos reprimir y con esa acción generar mucha más violencia o más daño que el que produce la acción que ocasiona esa represión, por lo tanto, no tiene sentido y efectivamente no podemos violar ese espacio del ser humano. Junto con esa gravedad es la relación con los niños, recientemente un niño de 10 años fue detenido y eso es inconcebible, definitivamente se deben mejorar los protocolos”.

¿Cómo califica el manejo del mundo político en esta crisis?

“Nadie esperaba una crisis como esta, pero uno esperaría que el gobierno y las autoridades parlamentarias hubiesen tenido una relación un poco más cercana. Creo se esperó a que esto pasara y no se asumieron acciones concretas para remediar. Hubo mucha indolencia, mala práctica comunicacional, quizás lo que está a la base no fue finalmente lo que se comunicó y eso ocasionó mucho daño en la población. Otro tema es la credibilidad que tiene que ver con el grado de sensibilidad que se mostró, el cambio de gabinete demoró muchísimo y las acciones más concretas, por ejemplo, la actitud del presidente en su última intervención creo que pudo haberse dado mucho antes. Esta propuesta de acuerdo demora mucho, gracias a Dios llegó, pero demoró mucho. Es importante estar preparado o generar espacios concretos de formación y diálogo entre las personas que tienen el poder y de sensibilidad respecto de lo que la población solicita hoy”.

¿Qué rol juegan las universidades en esta nueva construcción del país y en especial para una institución católica como la UCM?

“Todas las instituciones debemos reflexionar profundamente sobre lo que ocurrió y lo que viene. Por una parte, entender por qué llegamos a esta situación, todos tenemos algún grado de responsabilidad. El nivel de violencia que ha vivido el país es una cosa que no habíamos visto en mucho tiempo, por lo tanto, tenemos una gran responsabilidad para entender qué es lo que está pasando. En segundo lugar, comprometerse en la transformación, formamos a los futuros profesionales, y por lo tanto tenemos una tarea primordial, el respecto por la persona y la institucionalidad, el trabajo con la comunidad creo que se ha desarraigado mucho, ya sea en la investigación y la academia con el medio y la región. Como instituciones de educación superior muchas veces apuntamos más a la productividad que a la acción concreta con las comunidades. En ese aspecto como UCM damos una señal positiva al país, nuestro trabajo comunitario es bastante potente, nuestro discurso y acción en temas de investigación en el último tiempo ha estado fuertemente vinculado al arraigo que esta investigación debe tener con el territorio. Se han desarrollado proyectos muy sensibles de innovación social, esa es una vía, más allá del cuestionamiento que las instituciones deben tener hacia dentro para determinar cómo funcionaremos, qué tipo de país iremos preparando. Por ejemplo, para toda el área económica de las universidades es cómo preparamos un nuevo modelo económico que tenga consideración por los elementos más sensibles de la sociedad, el respecto por la persona, la dignidad en el trabajo, el diálogo, la participación ciudadana son elementos que debemos considerar. El compromiso institucional es tremendamente importante hoy para hacer frente a todo esto. Además, se debe considerar que ninguna solución es inmediata, esto es un proceso que durará al menos dos años, pero las transformaciones deben comenzar ahora para asegurar resultados en los próximos cinco años”.

¿Cómo las universidades aprovecharán esta oportunidad de un nuevo país?

“En cualquiera de las dos posibilidades que se están generando, una muy parecida a una Asamblea Constituyente, creo la población debe estar representada lo más fielmente posible. En ese sentido, espero que la academia esté representada, pero lo importante es que se recoja el sentir ciudadano para que esto permita el diálogo y la participación. El llamado es que los intereses estén puestos en lo que el país requiere en los próximos 50 años. Aquí podemos encontrarnos también con las tensiones que son las mezquindades de grupos políticos y sociales, pero debemos pensar en Chile y lo que requerimos como país”.

¿Cuál es el llamado a la comunidad local para aprovechar esta oportunidad?

“Hoy tenemos una gran oportunidad como país para hacer una nueva senda. El Chile del futuro será el que podamos acordar ahora. No solo debemos pensar en nosotros, también en aquellos que vienen después de nosotros, los jóvenes, en un país que sea mucho más fraterno y que permita a cada ciudadano hacer la vida que ha elegido, que tengan las mismas oportunidades para que cada uno también con sus capacidades puedan ir avanzando. Tenemos una gran oportunidad como país”.