Un conmovedor llamado a la conciencia

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En estos últimos e infaustos años ha habido que lamentar una generalizada crisis de confianza y credibilidad en la sociedad chilena, hasta el punto de poder afirmar –sin temor a exagerar– que virtualmente ya casi no quedan “reservas morales” ni instituciones en cuyo seno no se hayan cometido faltas a la moral, la ética, la honradez y el respeto a los derechos humanos.

Y no vale la pena mencionar ni enumerar los ejemplos… porque sobran, realmente.

Afortunadamente sin embargo, hay aún personas –individualmente consideradas– que han sabido mantener una trayectoria social y humana verdaderamente ejemplar y dignas de ser escuchadas con respeto.

Uno de esos compatriotas es el cura Felipe Berríos quien esta semana realizó un emotivo llamado a la conciencia colectiva de todos los chilenos, por un país más justo, pidiendo paz social y el término de la violencia.

En el registro, Berríos parte diciendo que él, como muchos más, vive “en un campamento al lado de un basural, con moscas, caminos de tierra, letrina, sin agua, pero nunca antes había estado tan angustiado como en estos días”.

El cura siente que quienes salieron a las calles lo hicieron porque querían dignidad y un trato distinto, pero que en el último tiempo “sentimos que el país se nos va de las manos”.

Para Berríos “el país despertó” y por eso la gente quería estar junta, no “en un individualismo competitivo. Querían estar juntos unos con otros en las plazas, en las calles; la gente quería cantar ‘El derecho de vivir en paz’, pero algo pasó; se nos fue de las manos y un grupo pequeño, tal vez mezclado con anarquistas, con microtráfico, con la violencia que se había ido tomando todas las marchas y las protestas, como que nos hipnotizó a todos los chilenos”.

“Algunos nos quedamos paralizados, nos volvimos a nuestras casas a encerrarnos, otros se metieron en la violencia, y quemaron y han destruido, y no era lo que queríamos todos los chilenos”.

También habló sobre la posibilidad de una nueva Constitución, pero por sobre todo, llamó a construir un pacto de paz y que nos tratemos todos como hermanos.

Realmente ha sido un mensaje conmovedor, algo que es como una semilla de esperanza que ojalá pueda fructificar.