Sin letra chica

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Tras permanecer por años “durmiendo” en el Congreso, al igual que otras iniciativas, durante las últimas semanas se retomó en dicha instancia el proyecto de reforma constitucional que busca limitar la reelección de algunas autoridades, entre ellas los propios senadores y diputados. 

En lo medular, la reforma propone que los senadores pueden ser reelegidos sucesivamente por una sola vez; los diputados hasta por dos veces sucesivamente; los consejeros regionales, los alcaldes y los concejales también pueden ser reelegidos hasta dos veces consecutivamente. Si bien suena noble en su enunciado, no son pocas las voces que han advertido respecto a la “letra chica” que tiene dicha iniciativa (entre ellas, el exfiscal Carlos Gajardo), ya que las citadas restricciones solo comenzarían a regir a partir de los comicios del 2021, es decir, se contará el actual período, como el primero. Eso quiere decir que si un diputado termina su período de cuatro años, y si la ciudadanía así lo estima pertinente, desde el 2022 podría reelegirse dos veces más y solo el 2030 -en 11 años más- estará obligado a dejar el Poder Legislativo. Lo mismo un senador. Eso deja en tal posición a siete congresistas que están allí desde 1990, año en que retornó la democracia. 

En términos generales, la ciudadanía está pidiendo que la clase política “realice gestos”, señales que son más que necesarias sobre todo en tiempos de crisis como la que por estos días, atraviesa el país. El hecho que se vuelva a poner en la palestra dicho tema, y que se siga legislando al respecto, ya es un paso. Que tal iniciativa siga avanzando da cuenta de que existe un real interés de abrir la puerta que permita renovar las caras presentes en la política. Pero que tal paso se lleve a cabo bajo el amparo de una “letra chica”, más bien huele a “trampa”, y no se condice con la postura contraria a la de “eternizarse en el poder”, o bien a la postura de bregar por querer recuperar la confianza de la ciudadanía.