Annus horribilis

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Sin lugar a ninguna duda este año 2019 –al que le están quedando apenas 47 días– ha sido para Chile uno de los peores en su vida republicana, desde el punto de vista de los conflictos sociales, políticos y en general en lo humano.

Dicho en latín suena aún más amenazante y dramático, pues Annus horribilis es una antigua expresión que se traduce como “año terrible” y es utilizada cuando, al finalizar el año, las cosas no han salido como esperaba la gran mayoría. 

Por cierto, hemos tenido también otros años desastrosos, pero por razones muy distintas, como el 2010, con uno de los terremotos más devastadores (27/F) y antes, el de 1960, que ha sido el peor de los técnicamente registrados en todo el planeta.

Pero frente a esos brutales eventos sísmicos, los chilenos han sabido sobreponerse y levantarse para enfrentar todos juntos las tareas de la reconstrucción.

Sin embargo, esta vez el drama no se refiere a terremotos ni tsunamis sino que, lamentable y paradójicamente, el problema radica en la escasa capacidad para comprender y advertir a tiempo las enormes injusticias sociales que tarde o temprano, iban a gatillar uno de los peores estallidos populares en toda la historia y por otro lado, la violencia salvaje e irracional que un sector de la comunidad ha demostrado, para destruir los bienes públicos y privados que le sirven a todos los chilenos, especialmente a la gente más sencilla, vulnerable e inocente. .

La gravedad de este escenario ha sido de tal profundidad que ha alterado no solamente el calendario de actividades relevantes, como la APEC y la COP-25 sino que también cosas tan nuestras como la Teletón; la Noche de Año Nuevo en la Región de Valparaíso y el Festival de la Canción de Viña del Mar, por nombrar solo algunas.

¡ 2019… Definitivamente un Annus horribilis…!