Momento de inflexión

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El sábado recién pasado se cumplieron 30 años de un hecho crucial en la historia contemporánea, como lo fue la Caída del Muro de Berlín. Se trató de una imagen cargada de simbolismo, que representó el fin de una época y el comienzo de otra. 

El momento de inflexión que vive nuestro país ha puesto en el tapete una serie de demandas largamente postergadas, las que por años, se podría decir, se fueron acumulando como “ladrillos de un muro”, que para muchos alcanzó una altura que se tornó francamente insoslayable. Se trata de una estructura en la que confluyen elementos como la desigualdad económica y social que segrega y divide a quienes residen en este país. Si bien no es “tangible” como el que existía en Alemania, de todas formas son miles los chilenos siguen día a día chocando con una especie de muro. Por lo mismo no es tan descabellado decir que el actual escenario de crisis por el que atraviesa Chile está muy relacionado a dicha icónica imagen. Son esas las voces que se han alzado planteando cambios, la inmensa mayoría de ellas por la vía pacífica. 

El denominado “Estallido Social” (fenómeno que no ha sido aislado) ha puesto en el tapete una serie de demandas ciudadanas, que por diversos motivos o factores habían sido confinadas. Salud, educación, pensiones, vivienda, el sueldo mínimo, entre otras, son algunas de las que más se reiteran, en una lista de “reivindicaciones” que perfectamente podría ser bastante más larga, que dan cuenta de un descontento, de una ausencia de dignidad. De hecho por estos días tales temáticas han sido parte de una serie de cabildos, instancias donde también se ha planteado la idea de trabajar en el desarrollo de una nueva Constitución. 

La representatividad de la clase política es la que está siendo puesta en tela de juicio, ya que dentro del orden que actualmente impera, quienes la integran son los que deben ser capaces de poder entregar respuestas.