¡Hasta cuándo!

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Queremos comenzar con estas líneas editoriales aclarando dos cosas, para que no existan malos entendidos: Por una parte, la gran mayoría de los chilenos estamos de acuerdo en que tarde o temprano la ciudadanía tenía que despertar y exigir cambios profundos ante tantos abusos y desigualdad que han golpeado a las personas por 30 años. Ante esto, siempre hemos defendido y destacado como medio de comunicación las manifestaciones pacíficas que se han desarrollado por casi tres semanas en la ciudad de Curicó.

En segundo lugar, queremos dejar claro que sabemos que ¡no son todos! No metemos a todos los manifestantes en el mismo saco.

Y decimos esto, porque lo que se vivió en la ciudad la noche de este martes 5 de noviembre fue obra, a todas luces, de simples y tristes delincuentes, vándalos, del lumpen. Los niveles de violencia que manifestaron estos personajes, como si fueran sacados de una película violenta; la destrucción que originaron en la Alameda Manso de Velasco, las quemas en el Óvalo del Parque Balmaceda y, finalmente, el incendio que provocaron en todas las instalaciones de una automotora ubicada en plena Alameda curicana, simplemente no tienen ningún tipo de explicación ni justificación.

Por eso hacemos de manera tajante la diferencia entre las personas que han salido de manera pacífica a manifestar su descontento.

Lo que pasó la noche del martes no puede volver a repetirse. ¡Si incluso arremetieron contra voluntarios de bomberos!

Esa clase de personas son delincuentes, con todas sus letras, y como tales tienen que estar en la cárcel, porque por todo lo que vimos esa noche, se entiende que son un verdadero peligro para la seguridad de la sociedad. 

Aquí hay personas que podrían quedar sin trabajo, hay daños millonarios al mobiliario público… esto no refleja a Curicó… esto no pasaba en Curicó. Pero nos damos cuenta que sí pasó, que sí está pasando y esperamos sinceramente que algo así no vuelva a ocurrir.

Muchos se preguntan ¿Hasta cuándo? Nosotros también nos hacemos la misma pregunta.