Signos de fe y esperanza

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No podía ser más oportuna y acertada la emotiva ceremonia de consagración de la nueva parroquia de la comuna de Sagrada Familia, la que tuvo lugar este fin de semana recién pasado, en medio del aún enrarecido ambiente que vive el país.

Tal como afirmó una de las autoridades presentes en ese acto de tan singular relieve social y espiritual, la inauguración y puesta en funciones del reconstruido templo ha estado cargada de simbolismo y proyección de los más sentidos anhelos de la gran mayoría ciudadana por alcanzar la paz social. 

Junto con esa esperada reinauguración de la parroquia, cuya trayectoria está ligada estrechamente a la historia fundacional del propio pueblo de Sagrada Familia y que forma parte entrañable de la misma comunidad, por estos días ha habido otras jornadas que expresan claramente el ferviente deseo de miles de familias de retomar el ritmo de vida normal.

En efecto, en el curso de la semana pasada, tuvo lugar una Liturgia por la Paz en la remozada Plaza Luis Cruz Martínez, inserta en el barrio San Francisco, acto que fue impulsado y organizado por la Junta de Vecinos de avenida España Sur y al que asistió un numeroso grupo de personas de todas las edades.

En la oportunidad, además, se convocó para el próximo viernes 8 de este mes al inicio del acostumbrado rezo del Mes de María que, como se recordará, siempre tenía un especial significado, relevancia espiritual y religiosa, para cientos de feligreses que se daban cita en el hoy derruido templo de San Francisco.

Estos son realmente signos de fe y esperanza de días mejores, porque la enorme mayoría de los chilenos quieren realmente vivir en paz y que queden atrás todos esos ingratos episodios que si se hubieran manifestado sin violencia ni destrucción (como se hizo posteriormente) no se habrían generado los cuantiosos daños que, tras los balances, se dice que –solamente en Santiago– superan los 15 mil millones de pesos.