Indiferencia y egoísmo versus solidaridad

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Solidaridad

En estas recientes dos semanas podría decirse que son muy pocas las instancias y acciones ciudadanas que no hayan sido alteradas o afectadas por la crisis que se ha desbordado en cuanto a destrucción y vandalismo irracional.
Solamente en las jornadas verdaderamente “pacíficas” se ha podido entender el mensaje plural y efectivo de las protestas nacidas de un natural descontento.
Y en estas circunstancias, pasados ciertos episodios particularmente violentos, ha surgido una corriente de singular empatía y solidaridad para –por lo menos – ayudar a retirar escombros, barrer, limpiar monumentos y muros y en general tratar de recobrar la decencia de los entornos urbanos, una iniciativa espontánea en que se ha visto participar a jóvenes universitarios y otros que son miembros de entidades asociadas a distintas comunidades religiosas e incluso a numerosos inmigrantes que han trabajado codo a codo con estos cuerpos voluntarios.
Igualmente, han quedado en evidencia otros gestos dignos de ser imitados como el significativo aporte económico que una comuna del sector más acomodado de la Región Metropolitana hizo para un municipio de menores recursos.
A este respecto ha sido penoso ver algunas reacciones bastante mezquinas y deplorables que definieron ese gesto generoso como “migajas”.
Pero volviendo al enfoque general sobre la solidaridad “en tiempos de cólera” (para hacer una analogía con cierta famosa novela) hay que reconocer y alabar algunas pequeñas pero valiosas actitudes, como de ciertos dueños de vehículos que han ofrecido espacio en ellos para llevar a peatones que no podían llegar a tiempo a sus trabajos o para asistir a una consulta médica.
Vivimos en un tiempo en el que predominan la indiferencia y el egoísmo, por lo que el recurso de la solidaridad ya no solo es necesario y humanamente oportuno, sino que empieza a ser vital para la existencia.
La solidaridad es frecuentemente desvalorizada y hasta ignorada en función de intereses políticos, religiosos o sociales y demasiadas veces manipulada. En definitiva, es un concepto que hoy, en tiempos de crisis, es necesario limpiar, sentir y sobre todo dimensionar en la práctica.